Por primera vez desde octubre, la divisa aumentó por encima de la inflación mensual y acumuló una suba cercana al 5% durante junio.
Después de varios meses de relativa calma, el dólar volvió a tomar impulso. En junio registró un aumento cercano al 5% y cerró en su valor más alto de los últimos siete meses, superando ampliamente la inflación estimada para el mes, que el mercado ubica en torno al 2% o incluso por debajo.
Durante la primera mitad del año, el tipo de cambio se había mantenido estable, con escasas oscilaciones y un promedio cercano a los $1.400. Sin embargo, una combinación de factores internos y externos modificó ese escenario y empujó al dólar al alza justo en el comienzo del segundo semestre.
Qué impulsó la suba
Uno de los principales motivos fue la menor liquidación de divisas por parte del sector agroexportador. Tras un primer cuatrimestre con exportaciones que superaron los US$18.000 millones, el ingreso de dólares comenzó a desacelerarse, reduciendo la oferta de divisas en el mercado.
A esto se sumó un menor ingreso de dólares provenientes de las empresas. Si las compañías reducen la colocación de deuda para financiarse, también disminuye el flujo de divisas que alimenta el mercado cambiario.
Otro factor que incidió fue el incremento del consumo en el exterior, impulsado en parte por los viajes vinculados al Mundial 2026. Aunque la demanda de dólares por parte de personas físicas bajó respecto del mes anterior, continuó ejerciendo presión sobre la cotización.
Según los últimos datos del Banco Central (BCRA), los ahorristas compraron US$1.804 millones durante mayo, un 20% menos que en abril. La demanda cedió, pero no fue suficiente para contener el avance del tipo de cambio.
El pago del medio aguinaldo también tuvo su impacto. Parte de esos ingresos se destinó a la compra de dólares, lo que incrementó la demanda en el mercado.
En el plano internacional, el conflicto en Medio Oriente modificó el panorama energético. Si bien en los primeros días de la escalada bélica el petróleo llegó a superar los US$100 por barril, actualmente ronda los US$74. Esa baja implica que, aunque las exportaciones energéticas puedan mantenerse en niveles elevados, generan un ingreso de divisas menor al esperado.





