Francia vive días de profunda conmoción tras el hallazgo de un cadáver que podría corresponder a Lyhanna, la niña de 11 años desaparecida desde el pasado viernes en la localidad de Fleurence, en el departamento de Gers. Mientras las autoridades avanzan con la identificación formal de los restos, el caso ha provocado una fuerte indignación pública por los antecedentes del principal sospechoso y la actuación de la Justicia.
La menor era buscada intensamente por decenas de policías, bomberos y voluntarios que durante varios días recorrieron zonas rurales del suroeste francés. Según la investigación, Lyhanna fue vista por última vez cuando subía al vehículo de un hombre de 41 años, quien posteriormente fue detenido.
El sospechoso reconoció ante los investigadores haber trasladado a la niña en su automóvil, aunque aseguró que luego la dejó en una piscina. Sin embargo, las evidencias reunidas por la policía lo colocaron en el centro de la investigación.
La polémica se agravó cuando la fiscal Clémence Meyer reveló que el hombre había sido denunciado en varias oportunidades por presuntos abusos sexuales contra menores, sin que esas acusaciones derivaran en una condena o en medidas preventivas que impidieran nuevos hechos.
Uno de los antecedentes se remonta a 2017, cuando una madre denunció la relación que su hija de 17 años mantenía con el ahora detenido. La causa fue archivada un año después luego de que la adolescente afirmara haber actuado por voluntad propia.
Posteriormente, en 2022, fue denunciado por la presunta violación de una menor de 15 años ocurrida dos años antes en su domicilio. Esa investigación también terminó cerrándose en 2024 por falta de pruebas.
La última acusación había sido presentada en agosto de 2025 por la madre de una niña nacida en 2014. La denuncia señalaba abusos sexuales cometidos durante varios meses entre 2024 y 2025. Aunque la fiscalía ordenó abrir una investigación en enero de este año, el sospechoso aún no había sido interrogado cuando se produjo la desaparición de Lyhanna.
La revelación de estos antecedentes generó una fuerte reacción política y social en todo el país. Diversos sectores cuestionaron la lentitud de los procedimientos judiciales y la falta de respuestas ante denuncias que involucraban a menores de edad.
“Lo que estamos descubriendo día tras día es absolutamente insoportable”, afirmó la portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, quien pidió revisar la forma en que se investigan este tipo de casos y el tratamiento que reciben las denuncias de las víctimas.
Ante la creciente presión pública, el ministro del Interior, Laurent Nunez, solicitó una investigación para esclarecer cómo fueron gestionados los expedientes previos relacionados con el sospechoso.
Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, admitió que el caso dejó al descubierto serias falencias institucionales. “Todos estamos consternados por este fallo, que pone de manifiesto problemas de organización que deben ser corregidos”, señaló.
Mientras Francia espera la confirmación oficial sobre la identidad de los restos hallados, el caso de Lyhanna se ha convertido en un símbolo de las críticas al sistema judicial y de la demanda social por una mayor protección de niños y adolescentes frente a situaciones de violencia y abuso.
Fuente: ABC





