Adorni va a Diputados con respaldo total del Gobierno y una estrategia definida para enfrentar la presión opositora

El Gobierno nacional llega a una jornada clave en la Cámara de Diputados con una decisión política tomada: respaldar sin fisuras a Manuel Adorni en su presentación ante el Congreso. En medio de la investigación judicial que lo involucra y con una oposición que anticipa una sesión dura, la Casa Rosada buscó cerrar filas y mostrar fortaleza.

La estrategia se terminó de definir en una reunión encabezada por Karina Milei, donde se resolvió que Adorni no estará solo en el recinto. El funcionario contará con el acompañamiento del presidente Javier Milei, de la secretaria general de la Presidencia y de varios ministros de peso. Entre ellos estarán Federico Sturzenegger, Sandra Pettovello y Alejandra Monteoliva.

La señal oficial apunta a exhibir unidad interna frente a una jornada que promete tensión política. Adorni deberá responder más de 2.000 preguntas presentadas por los legisladores, incluidas varias vinculadas a la causa judicial en la que se analiza su patrimonio.

Desde el oficialismo sostienen que toda la documentación presentada está en regla y niegan cualquier irregularidad. Al mismo tiempo, buscarán evitar que la discusión gire únicamente en torno a ese expediente y planean confrontar con la oposición para correr el eje del debate.

La expectativa también está puesta en el perfil que mostrará Adorni, ya que será su primera aparición pública de alto impacto tras varias semanas con bajo nivel de exposición. Su tono, sus respuestas y la reacción opositora serán parte central de la jornada.

Más allá de esta presentación, el Gobierno también aprovechó para revisar la agenda legislativa que viene. Entre las prioridades figura la reforma electoral impulsada por Javier Milei, que propone eliminar las PASO y modificar el financiamiento de los partidos políticos. Sin embargo, el proyecto todavía enfrenta resistencias incluso entre sectores dialoguistas, por lo que no se descartan alternativas intermedias.

En paralelo, la Casa Rosada sigue de cerca otros frentes sensibles, como universidades y discapacidad, donde decisiones judiciales obligan a avanzar con medidas de mayor impacto presupuestario. Con un Congreso fragmentado y sin mayorías propias, el oficialismo sabe que cada debate será una prueba política.