Una esperanza en la UCR

Dentro de la crisis casi terminal que atraviesa la Unión Cívica Radical, llegó por fin un mensaje de coherencia y lucidez, que comienza por asumir que la UCR está destruida.
Lo dijo con buen tino el ex diputado y ex presidente radical Alfredo Marchioli, uno de los pocos dirigentes del sector que se mantiene en su lugar y no salió corriendo a cambiar de camiseta.

Marchioli fue tan duro como sincero al expresar que “nadie puede discutir que nosotros hemos perdido la confianza de la sociedad, porque si no los resultados electorales serían distintos”.

Es una gran declaración, necesaria para sentar las bases de una nueva etapa. Por eso Marchioli entiende que “los radicales tenemos que ordenar primero, consensuar qué proyecto político común tenemos, reconstruir la confianza con la sociedad y prepararnos para gobernar y transformar Catamarca”.

Por fin aparece alguien que entiende que el primer paso para solucionar un problema es identificarlo. Marchioli lo hizo y merece respeto: al menos, cuando lo eligieron manejó el partido, y cuando no lo eligieron siguió participando. Cuando tuvo una función pública la ejerció y cuando no la tuvo siguió trabajando.

Es preferible gente que sostenga sus convicciones en las buenas y en las malas, antes que los saltimbanquis que pasan de radicales a macristas y de macristas a libertarios de la noche a la mañana, porque lo único que les interesa es el cargo.

En una de esas, ese éxodo masivo que hoy se lamenta ante tanta huida de traidores y vendidos, termina sirviendo para depurar el partido y comenzar de nuevo.