Minería: ¿las vaquitas serán ajenas?

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, dijo en una entrevista algo sorprendente: que en los próximos años se mudará a Catamarca un millón de personas para aprovechar el auge de la minería.

No pareció un número tirado al azar, sino algo estudiado, porque también calculó que un millón y medio de personas se instalarían en Neuquén, y otras ochocientas mil en San Juan. Todo hablando de un panorama a 30 años vista.

Esas migraciones gigantes que Nación imagina tendrían como motivación los nuevos negocios mineros, donde el oficialismo de Casa Rosada se imagina el renacer de la industria que hoy se está apagando.

Es un mensaje para tener en cuenta, porque no llega aislado. También los grandes industriales empiezan a mirar para las zonas mineras de argentina.

Distintos informes daban cuenta en estas semanas de que ante un contexto de fuerte recesión en la actividad industrial, el empresariado grande del país aspira a compensar, al menos en parte, esas caídas en la producción de la mano de las inversiones en minería que se esperan para la próxima década.

Se trataría de una oportunidad para que el entramado productivo pueda volverse proveedor de los proyectos de las grandes mineras.

La Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) presentaron el adelanto de un informe en el que estimaron que las inversiones en litio y cobre podrían totalizar los 55.000 millones de dólares durante la próxima década. Demasiada sangre como para que los tiburones no la huelan, y por eso ya buscan proyectar cuánto demandará la minería argentina en bienes, servicios e infraestructura en los próximos años. Y cuánto podrían ganar ellos.

El documento relevó las capacidades industriales existentes en el país y detectó oferta local en 73 de los 91 rubros analizados, entre las que se mencionaron empresas de metalmecánica, construcción, productos químicos industriales, ingeniería, servicios de mantenimiento, geosintéticos, válvulas, bombas, estructuras metálicas y logística, entre otros.

En Córdoba ya avisan que poseen industrias de metalurgia, autopartes, construcción, logística y alimentos que “pueden integrarse como parte de la cadena de valor de los proyectos mineros”, además de un clúster de gas, petróleo y minería que ya mantiene operaciones en Vaca Muerta.

La Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), también está alerta y anuncia tempranamente que la industria bonaerense es “la más capacitada para abastecer a la industria minera porque cuenta con todas las industrias”.

“Una minera es una ciudad que fabrica algo a 4.000-5.000 metros de altura, en el medio de la Puna o la estepa patagónica. Una ciudad que necesita escarbadientes, colchones, comida, medicamentos, entretenimiento. Además, necesita repuestos de todo tipo e indumentaria de todo tipo. Necesita de

Si atamos cabos entre lo que dijo Sturzenegger y lo que dicen los industriales, se abre una incógnita.

Porque los minerales se los van a llevar fuera del país. Y si el desarrollo que se promete le va a dar de comer a los grandotes de siempre y a trabajadores que llegarán para la ocasión, como golondrinas de lujo. ¿qué quedará para Catamarca? ¿Seguirá aquí creciendo el empleo público mientras las oportunidades son aprovechadas por los de afuera? Quien sepa leer entre líneas encontrarán una clara advertencia de Sturzenegger y los industriales.

No vaya a cumplirse la poesía de Atahualpa Yupanqui en “El arriero va”..

Las penas y las vaquitas

Se van par la misma senda

Las penas son de nosotros

Las vaquitas son ajenas