Francia vivió una nueva jornada de protestas masivas contra el aumento del costo de vida. Las movilizaciones reunieron a cientos de miles de personas en alrededor de 150 concentraciones realizadas en distintos puntos del país.
Ante las manifestaciones, el gobierno de Emmanuel Macron desplegó un operativo de seguridad con 70.000 agentes policiales y tropas militares. Sin embargo, las marchas terminaron con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a las columnas.
Según los datos difundidos, el Ministerio del Interior contabilizó más de 400.000 participantes, mientras que los sindicatos elevaron la cifra a 800.000. Los principales incidentes se registraron en ciudades como Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse, Estrasburgo, Nantes y Grenoble.
En distintos puntos hubo contenedores incendiados y barricadas para frenar el avance de los efectivos antidisturbios. Las fuerzas de seguridad también utilizaron camiones hidrantes, vehículos blindados y drones.
Por su parte, las organizaciones estudiantiles anunciaron nuevos bloqueos en universidades e institutos para los próximos martes y jueves. Además, buscan coordinar sus reclamos con una huelga general convocada por los sindicatos para comienzos de noviembre.





