Pero el amor es más fuerte

Amigos son los amigos… y parece que la historia tuvo un final feliz entre el actual gobernador Raúl Jalil y el futuro gobernador Edgar Adhemar Bacchiani.

Mientras las “financieras milagrosas” caen como moscas y llueven las denuncias, el amo de los Bitcoin y las reestructuraciones de deudas volvió triunfal a Catamarca, tras un tour por juzgados y estudios de abogados, demostrando que se puede perder el pelo pero no el glamour.

La gente se quedó pensando, porque es como ir siguiendo una novela y que nos perdimos un capítulo. ¿En qué momento firmaron los cheques y la pipa de la paz?

Las familias Jalil y Bacchiani son viejas conocidas.

Edgar, además del conocido poder de convertir a cualquier piojo en multimillonario, es proveedor del Estado, y es familia: él mismo se ocupó de decir que el hermano de Jalil es el padrino de su hijo.

Pero en toda familia hay rosca y en un momento parecía que se venía la noche.

Jalil ponía asesores para que la gente saliera a denunciar a Bacchiani, Bacchiani salía a denunciar que el gobernador quería su cabeza, y la batalla comenzaba. Como para atragantarse con los ravioles en la mesa familiar.

Hay que decir que Bacchi no es un símbolo de estabilidad. Un día se postula a gobernador y al otro dice que nada que ver con la política, un día te ofrece el 20 por ciento mensual y al otro te llama para ver cómo te devuelve lo que te debe, un día se pasea en Ferrari y al otro sale cabizbajo custodiado por Infantería.

Un día sale a avisar que lo van a meter preso, y amenaza con que si cae en cana no cobra nunca más nadie, culpando al Gobierno. Al otro dice que está negociando para llegar a un acuerdo con el Gobierno, y al otro dice que ya está en el ruedo sin transpirar, vivito y coleando.

La mecha encendida avanzaba y avanzaba hacia los barriles con pólvora, pero cuando todos esperaban la gran explosión… nada. Ni un Chasqui Boom.

¿Qué pasó? No sabemos. Sólo se puede marcar una coincidencia: cuando la prensa nacional empezó a presentar el caso vinculando directamente al Gobernador, santo remedio. No se habló más.

 

Las versiones, que tantas historias sugerían, ahora van en un solo rumbo: arreglaron. Claro, como cuando se sugirió el “auxilio” oficial se armó un escándalo, dicen que arreglaron por debajo del poncho. Y todos felices. ¿Será? Así parece… después de todo, lo primero es la familia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí