La pobreza infantil bajó casi 28 puntos porcentuales desde el máximo registrado en 2024. Sin embargo, el 42,5% de los niños, niñas y adolescentes vive actualmente en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica, según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).
La indigencia infantil también mostró una fuerte reducción: pasó del 30,6% en 2024 al 9,5% en el primer trimestre de 2026. Según el informe, este descenso estuvo relacionado principalmente con el aumento de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar.
Sin esas transferencias, la indigencia infantil alcanzaría el 16,4%, mientras que la pobreza subiría del 42,5% al 47,8%. “Las transferencias garantizaron un piso mínimo frente a la indigencia, pero en general no alcanzaron para algo tan básico como salir de la pobreza”, concluyeron las investigadoras Valentina González Sisto e Ianina Tuñón.
En 2018, el 39,4% de los menores de 18 años era pobre. La cifra llegó al 55,7% en 2023 y alcanzó un máximo del 70,4% en 2024. Luego bajó al 46,9% en 2025 y al 42,5% en el primer trimestre de 2026. Entre los adultos, la pobreza se ubicó en el 25,3%.
El informe también señala que los niños que viven con adultos desocupados o en empleos informales registraron las mayores tasas de pobreza e indigencia. Además, en 2026 existe una diferencia de más de 50 puntos porcentuales entre la pobreza de los hogares cuyo jefe tiene un empleo formal y aquellos donde está desocupado.





