La recaudación tributaria volvió a caer en marzo y acumula ocho meses en baja real

La recaudación tributaria nacional volvió a mostrar señales de debilidad en marzo y confirmó una tendencia que ya preocupa tanto al Gobierno nacional como a las provincias. Según los datos informados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), los ingresos tributarios alcanzaron los $16 billones, con una suba nominal interanual del 26,2%, pero ese incremento quedó por debajo de la inflación estimada para el período, lo que derivó en una caída real de alrededor del 4% al 4,5%. De este modo, el fisco sumó ocho meses consecutivos de retroceso en términos reales.

El dato fue reflejado este viernes por El Ancasti, que advirtió que la recaudación “sigue en caída” y volvió a flaquear durante marzo, en medio del impacto simultáneo de la baja de impuestos aplicada por la administración nacional y de una actividad económica que aún no logra consolidar una recuperación homogénea. El retroceso, aunque menor al de febrero, mantiene encendida la alarma sobre la solidez del frente fiscal.

La baja de marzo se moderó respecto de febrero, cuando la caída real había sido más profunda. Sin embargo, distintos análisis coinciden en que el alivio es relativo: el número sigue mostrando que los recursos del Estado crecen por debajo del ritmo de los precios y, por lo tanto, pierden capacidad real de financiamiento. Infobae remarcó que se trata del octavo mes consecutivo de descenso ajustado por inflación, una racha vinculada a la combinación de menor presión tributaria, reducción de retenciones y una recaudación afectada por cambios impositivos y por la debilidad del consumo interno.

Uno de los factores centrales detrás del retroceso fue el menor aporte de los tributos vinculados al comercio exterior. ARCA explicó, según replicaron distintos medios, que la recaudación continúa afectada por “menores ingresos vinculados al Comercio Exterior”, en un contexto donde la baja de aranceles, la reducción temporal de retenciones y los cambios en el esquema impositivo limitaron el crecimiento de la caja fiscal. A eso se sumó el impacto de modificaciones en Ganancias, especialmente por la actualización de parámetros y por cambios en anticipos y retenciones.

En términos nominales, marzo incluso mostró un desempeño inferior al de febrero, ya que el mes anterior la recaudación había superado levemente ese nivel. Según El Cronista, el total de marzo fue de $16 billones, mientras que en febrero se habían registrado $16,2 billones, lo que también deja ver una desaceleración mensual en el ingreso de recursos, aun antes de descontar inflación.

Pese a ese panorama, algunos tributos ayudaron a amortiguar la caída. Se destacó que Ganancias y los aportes a la Seguridad Social funcionaron como uno de los principales sostenes de la recaudación de marzo. En el caso de Ganancias, el impuesto aportó más de $2,6 billones, aunque su crecimiento interanual también quedó condicionado por cambios normativos y por el nuevo esquema de actualización aplicado por el Gobierno.

El impacto no se limita a la caja nacional. La menor recaudación también golpea de lleno a las provincias a través de la coparticipación. Según un informe del IARAF citado por La Nación, las transferencias automáticas a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires cayeron 4,3% real en marzo, pese a que en términos nominales el monto enviado trepó a $5,05 billones. El dato vuelve a poner presión sobre gobernadores que ya vienen advirtiendo por el deterioro de sus ingresos y por la pérdida de recursos en un contexto de ajuste fiscal.

En ese marco, el resultado de marzo vuelve a dejar al descubierto una de las principales tensiones del actual esquema económico: el Gobierno sostiene el superávit fiscal como uno de sus ejes políticos, pero la persistente caída real de la recaudación obliga a redoblar esfuerzos para sostener las cuentas. Ámbito advirtió en los últimos días que la situación fiscal ya no luce tan holgada como al inicio de la gestión y que el equipo económico recurre a distintos “comodines” para mantener el equilibrio, entre ellos postergaciones, ingresos extraordinarios y una administración más estricta de devoluciones impositivas.