El economista y dirigente radical analizó la experiencia del gobierno de Raúl Alfonsín, advirtió sobre la pérdida de empleo y el cierre de empresas, y llamó a construir una alternativa política por fuera de la polarización.
El economista y dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR), Jesús Rodríguez, visitó Catamarca para presentar su libro Huella Democrática, una obra que analiza la experiencia política y económica del primer gobierno democrático tras la última dictadura militar, encabezado por el expresidente Raúl Alfonsín.
El libro fue distinguido con el premio al ensayo de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y propone una reflexión sobre los desafíos de la democracia argentina desde 1983, así como sobre las dificultades del país para consolidar un camino sostenido de crecimiento y progreso social.
Durante una entrevista con Catamarca es Noticia, Rodríguez sostuvo que la recuperación democrática permitió dejar atrás dos problemas históricos de la Argentina: “la violencia socialmente tolerada” y los golpes de Estado. En ese sentido, consideró que la democracia estableció un piso mínimo para construir el futuro, aunque advirtió que los argentinos todavía no lograron encontrar un camino de desarrollo sostenido.
“Eso no es responsabilidad de la democracia, sino de algunos de sus dirigentes”, afirmó.
División de poderes y límites al poder
Al referirse a las enseñanzas que deja la historia política argentina, Rodríguez remarcó que el funcionamiento institucional es indispensable para alcanzar resultados económicos y sociales positivos.
En ese marco, señaló la importancia de la división e independencia de poderes, los mecanismos de control recíproco, la rendición de cuentas y la garantía de derechos para todos los ciudadanos, especialmente para las minorías.
También cuestionó el hiperpresidencialismo y los avances sobre las atribuciones de los poderes Legislativo y Judicial, además de la falta de diálogo y acuerdos políticos.
Como ejemplos de países que, a su criterio, muestran un mejor funcionamiento institucional, mencionó a Chile y Uruguay. En contraposición, sostuvo que las deformaciones del sistema político argentino tienen consecuencias visibles en el desarrollo nacional.
Deuda, equilibrio fiscal y generación de empleo
Consultado sobre el endeudamiento internacional de la Argentina, Rodríguez consideró que se trata de una consecuencia de distintas situaciones acumuladas a lo largo del tiempo. Frente a ese escenario, planteó dos objetivos centrales: exportar más de lo que se importa y alcanzar el equilibrio fiscal.
“Ese es un aprendizaje que tenemos que hacer los argentinos para siempre”, expresó.
Al analizar la coyuntura económica, puso el foco en la situación del mercado laboral, los salarios y las dificultades que atraviesan las provincias, los municipios y las distintas jurisdicciones por la caída de la recaudación.
Según los datos que mencionó durante la entrevista, en los últimos dos años se perdieron 350.000 puestos de trabajo registrados y cerraron más de 30.000 empresas. Para el economista, estas cifras reflejan un panorama complejo y una falta de perspectivas de futuro para amplios sectores de la sociedad.
En ese contexto, cuestionó que los gobernantes prioricen la continuidad en el poder por encima de la construcción de un proyecto de país.
“Tenemos que saber y pensar y reclamar que los gobernantes tengan un proyecto de país. A veces vemos que los gobernantes tienen un proyecto de poder”, señaló, al referirse a la reelección del presidente Javier Milei.
Asimismo, planteó la necesidad de construir una sociedad capaz de generar progreso y ampliar las oportunidades de empleo privado.
El radicalismo busca construir una alternativa política
Otro de los ejes de la entrevista fue el presente de la Unión Cívica Radical y su papel en la construcción de una alternativa política nacional.
Rodríguez sostuvo que la Argentina necesita recuperar un mensaje esperanzador, basado en el respeto entre los ciudadanos, el cumplimiento de la ley, la subordinación a la Constitución y la moderación política.
En ese sentido, consideró que el radicalismo debe participar en la construcción de una opción que supere la polarización.
“El radicalismo debe ser parte de la construcción de una alternativa, por fuera de la polarización tóxica que nos quieren presentar como único camino”, afirmó.
Consultado sobre la pérdida de credibilidad que podría haber sufrido el partido luego del balotaje presidencial en el que resultó electo Milei, Rodríguez respondió que la UCR no llamó a votar por ninguno de los candidatos y recordó que dentro del espacio hubo opiniones diferentes.
Frente a ese escenario, señaló que el desafío es articular con otros sectores políticos, incluidos dirigentes radicales, el PRO y otras fuerzas, para ofrecer una propuesta diferente.
“Estamos haciendo este trabajo, de recorrer, de tomar contacto con los dirigentes radicales, de llevar el mensaje del radicalismo, que no es de nostalgia sino de futuro”, explicó.
Finalmente, Rodríguez insistió en que el país necesita recuperar el equilibrio institucional y la capacidad de construir consensos. Para el dirigente, la moderación, la templanza y el respeto por las reglas democráticas deben ser pilares de una alternativa política que permita afrontar las dificultades económicas y recuperar las expectativas de progreso de los argentinos.




