Una fuerte crisis financiera sacude a Paraguay luego de que el Banco Central del Paraguay (BCP) dispusiera la intervención de Ueno Bank por graves problemas de solvencia. La medida provocó la suspensión inmediata de todos sus servicios y dejó a unos tres millones de clientes sin acceso a sus cuentas y ahorros.
La resolución fue adoptada por unanimidad el lunes 2 de noviembre de 2026, luego de que el organismo detectara que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50% del mínimo exigido, como consecuencia de ajustes realizados en sus estados financieros durante un proceso de regularización.
Desde el Banco Central señalaron que la intervención tiene como objetivo proteger a los depositantes, ordenar la situación de la entidad y preservar la estabilidad del sistema financiero. Además, aclararon que se trata de un caso puntual y que no representa una crisis generalizada del sector bancario paraguayo.
La decisión generó preocupación entre los ahorristas, quienes intentaron ingresar a la aplicación del banco sin poder consultar sus saldos ni realizar operaciones. Tampoco funcionan los cajeros automáticos y las personas que se acercaron a las sucursales no pudieron retirar su dinero.
Garantizan la devolución de los depósitos
En medio de la incertidumbre, el entonces titular del Banco Central, Carlos Carvallo, llamó a la calma y aseguró que los depósitos están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos. Según explicó, la devolución del dinero se concretaría en un plazo máximo de 15 días.
Los depósitos de hasta 228,3 millones de guaraníes, equivalentes a unos 38.000 dólares, cuentan con garantía por cliente, de acuerdo con la información difundida por las autoridades.
La situación también encendió las alarmas por los fondos públicos y previsionales administrados por la entidad. Los primeros reportes de la prensa paraguaya estimaron que estarían comprometidos alrededor de 850 millones de dólares correspondientes a recursos estatales y del Instituto de Previsión Social (IPS).
Renunció el titular del Banco Central y detuvieron a directivos
La crisis tuvo además consecuencias políticas e institucionales. El presidente de Paraguay, Santiago Peña, solicitó la renuncia de Carlos Carvallo, quien formalizó su salida del organismo y comunicó la decisión al Senado.
Carvallo había presidido anteriormente la financiera Ueno antes de asumir al frente del Banco Central en 2023. Por su parte, Peña había tenido participación accionaria en un grupo vinculado a la entidad bancaria, de la que se desvinculó en 2025.
En paralelo, la Justicia paraguaya ordenó la detención de ocho directivos de Ueno Bank, entre ellos su presidente, Miguel Vázquez, quien se presentó ante la Policía durante la jornada. Según medios locales, seis de los ocho involucrados ya habían sido detenidos.
Mientras avanzan las investigaciones y se designan interventores para determinar la situación patrimonial de la entidad, miles de clientes permanecen a la espera de recuperar el acceso a sus fondos.
El episodio reavivó además los recuerdos de la crisis bancaria de 1995, cuando la quiebra de numerosas entidades financieras provocó una fuerte pérdida de ahorros y una profunda recesión en Paraguay.





