Bruno Jerez sobre el caso de bullying en Catamarca: “Es un bullying de manual”

El abogado y psicólogo Bruno Jerez analizó el caso de bullying que conmociona a Catamarca y señaló que la situación presenta características propias del acoso escolar. En ese sentido, remarcó que la diferencia de poder entre quien agrede y quien resulta víctima es uno de los elementos centrales para identificar este tipo de violencia.

“Esta situación lamentable que estamos sufriendo todos los catamarqueños es un bullying de manual. Realmente, así como lo define el manual, así es como sucedió”, expresó Jerez al referirse al caso.

El profesional explicó que el bullying se caracteriza por una conducta de agresión sostenida en el tiempo, ejercida por una o varias personas contra una o más víctimas, dentro de una relación desigual de poder. Según indicó, esa diferencia hace que la persona afectada tenga dificultades para defenderse frente a quienes la someten.

En ese marco, distinguió el acoso escolar de una broma pesada o de una pelea ocasional entre compañeros. Para que exista bullying, sostuvo, deben identificarse elementos como la intención de dañar, la repetición de las agresiones y una relación de poder asimétrica.

El rol de los espectadores y la humillación pública

Jerez también advirtió que las consecuencias de estas situaciones no se limitan a las agresiones físicas o verbales, sino que pueden extenderse al plano psicológico, social y simbólico, afectando la imagen y la autoestima de la víctima.

Asimismo, señaló la importancia del papel que cumplen quienes presencian los hechos. Según explicó, alrededor de estas situaciones suelen existir espectadores que permanecen en silencio o que, por el contrario, celebran las agresiones. Esa participación, ya sea activa o pasiva, forma parte de la dinámica de sometimiento que caracteriza al bullying.

En la actualidad, la circulación de videos y contenidos en redes sociales agrega una dimensión al problema. El especialista advirtió que el ciberbullying amplifica la humillación, ya que las imágenes pueden reproducirse y compartirse reiteradamente, exponiendo a la víctima a una audiencia mucho más amplia.

“Cada vez que se ve ese video, cada vez que se escucha a los agresores o cada vez que se escucha el llanto de la víctima, empiezan a surgir interrogantes”, señaló.

En ese sentido, remarcó que, cuando las agresiones se trasladan al entorno digital, el hostigamiento deja de estar limitado al horario escolar y puede continuar durante todo el día, debido a la permanente disponibilidad de los contenidos en internet.

Las consecuencias psicológicas del bullying

Durante su análisis, Jerez advirtió sobre las consecuencias que el acoso sostenido puede provocar en quienes lo padecen. Entre ellas, mencionó la ansiedad, la depresión, el deterioro de la autoestima, la angustia, el llanto, la irritabilidad y el aislamiento social.

También señaló que las víctimas pueden presentar manifestaciones físicas, como náuseas, además de dificultades en su trayectoria educativa, que pueden derivar en el abandono escolar.

El profesional alertó, además, que en los casos más graves el sufrimiento puede representar un riesgo para la vida de la persona afectada.

El caso que generó repercusión en Catamarca vuelve a poner en discusión la importancia de reconocer las señales de acoso, intervenir ante las agresiones y evitar que la humillación se naturalice o se convierta en un espectáculo para quienes la observan.

Las declaraciones de Jerez apuntan a remarcar que el bullying no debe confundirse con un conflicto aislado entre compañeros: la reiteración de las agresiones, la desigualdad de poder y el daño ocasionado son aspectos centrales para comprender la gravedad de estas situaciones, tanto dentro de las instituciones educativas como en los espacios digitales.