El caso de Agostina Páez, la abogada argentina que quedó envuelta en una causa judicial en Brasil por realizar gestos racistas en un bar de Río de Janeiro, sumó en las últimas horas un nuevo episodio de fuerte repercusión pública. Esta vez, la polémica se desató por la difusión de un video en el que su padre, Mariano Páez, aparece realizando el mismo gesto que colocó a su hija en el centro del escándalo internacional: una imitación de mono que generó indignación y volvió a reavivar el debate.

La grabación, que comenzó a circular este jueves, habría sido tomada en un bar de Santiago del Estero durante la primera noche de regreso de Agostina al país, luego de haber permanecido más de dos meses en Brasil bajo investigación por una denuncia de injuria racial. En las imágenes, según coincidieron distintos medios nacionales, se ve a Mariano Páez gesticulando de manera provocadora y replicando el gesto que derivó en la causa contra su hija en la Justicia brasileña.
El episodio generó un fuerte rechazo inmediato en redes sociales y en la cobertura mediática, especialmente porque ocurre apenas días después de que Agostina Páez recuperara su pasaporte, dejara de usar tobillera electrónica y fuera autorizada a regresar a la Argentina por decisión de la Justicia de Río de Janeiro. La joven había quedado en el centro de la escena tras ser denunciada por empleados de un local gastronómico brasileño, quienes la acusaron de realizar comentarios y gestos racistas durante una discusión.
Frente al revuelo, Mariano Páez intentó despegarse del material y aseguró que el video “está trucado”. Según publicó TN, el empresario sostuvo que fue víctima de una extorsión y denunció que le habrían pedido dinero para no difundir la grabación. Incluso afirmó que el contenido fue manipulado con inteligencia artificial, una versión que también fue replicada por otros medios nacionales.
La reacción de Agostina Páez no tardó en llegar. La abogada tomó distancia del comportamiento de su padre y, según reprodujeron varios medios, expresó públicamente su rechazo. “Es lamentable y lo repudio”, dijo sobre la filmación, en una declaración que buscó diferenciarse del escándalo y evitar que el nuevo episodio agrave aún más su situación pública tras el proceso judicial en Brasil. La joven remarcó que se hace cargo de sus propios actos, pero no de lo que haga su entorno familiar.
El nuevo capítulo vuelve a golpear la imagen de una causa que ya había tenido amplia repercusión regional. En enero, la escena protagonizada por Agostina en un bar de Río de Janeiro generó repudio en Brasil y derivó en una investigación penal que incluyó restricciones judiciales, la colocación de una tobillera electrónica y una permanencia forzada en ese país mientras avanzaba el expediente. Su caso fue seguido de cerca tanto por medios argentinos como brasileños, y reabrió discusiones sobre discriminación, racismo y conducta de ciudadanos argentinos en el exterior.
En paralelo, el video de Mariano Páez también volvió a poner el foco sobre el entorno de la joven y sobre la exposición pública que el caso mantiene desde hace semanas. La Nación recordó que el empresario ya había tomado notoriedad durante el proceso en Brasil, donde defendió públicamente a su hija y cuestionó la severidad de la causa, al considerar desproporcionado el posible castigo judicial que enfrentaba.





