Las recientes inundaciones en los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot han dejado a unas 160.000 mujeres y niñas en una situación de extrema vulnerabilidad. Según advirtió este viernes ONU Mujeres, la emergencia climática está profundizando las brechas de género en la región, exponiendo a esta población a mayores peligros de explotación y violencia.
Aunque la magnitud total de los daños aún está bajo evaluación, la representante del organismo en Nepal, Patricia Fernández-Pacheco, enfatizó en declaraciones a CNN la urgencia del panorama: “Lo que sí sabemos es que los riesgos existentes para las mujeres y las niñas se disparan cuando ocurren desastres. Aumentan los casos de explotación y abuso contra ellas. Más mujeres y niñas pasan hambre y carecen de medicamentos cuando los recursos escasean. Incluso existen pruebas de desastres anteriores que sugieren que las mujeres tienen más probabilidades de morir que los hombres”.
El análisis de las Naciones Unidas señala que, tras un fenómeno de esta escala, las mujeres sufren de manera desproporcionada el impacto económico, la carga del trabajo doméstico no remunerado y tareas complejas como la recolección de agua potabilizada. A esto se suma que la baja alfabetización en las zonas más golpeadas representa un obstáculo crítico para que puedan inscribirse en los padrones de asistencia y recibir suministros básicos.
Frente a esta crisis, ONU Mujeres solicitó una partida de dos millones de dólares para implementar medidas de protección inmediatas y canalizar ayuda prioritaria para las damnificadas.





