Prófugo hace 14 años: Abusó de su hijastra y la quiso obligar a abortar

En 2009, en un pueblo llamado Puan, ubicado en Buenos Aires, una nena de 11 años fue violada por su padrastro y quedó embarazada. El hombre intentó someterla a un aborto clandestino, pero fracasó. Un análisis de ADN confirmó su paternidad con un índice de 99,9%. Su nombre es Alberto Martín Del Valle y tiene 56 años. Hoy, casi 15 años después, sigue prófugo con pedido de captura activo.

Hasta hace menos de dos meses, Del Valle vivía en Mar de Ajó bajo una identidad falsa y frecuentaba merenderos y comedores donde concurren niños vulnerables. Pese a la contundencia de las pruebas que pesan en su contra, nadie pudo retenerlo.

La causa fue calificada como abuso sexual agravado en concurso real con tentativa de aborto y tramita en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°12 del Departamento Judicial de Bahía Blanca, a cargo de la fiscal Leila Scavarda, con la ayudantía fiscal de Ana Clara Cafasso.

La resolución judicial que ordenó la captura de Del Valle data de marzo de 2012. A pesar de esa orden, el expediente permaneció estancado durante años. “Se durmió en el pedido de captura”, explica Yamila Segovia (30), hermana mayor de la víctima, a Infobae. Fue justamente esa inacción la que la llevó a tomar una decisión que cambió su vida: estudiar Derecho y constituirse como abogada querellante en la causa. “Cada vez que rendía una materia, me imaginaba a Del Valle sentado frente a un tribunal. Ese siempre fue mi norte. Tiene que estar preso, tiene que pagar por todo el daño que generó. Crecí con mi familia destrozada”, dice en comunicación con este medio.

Yamila además inició una campaña pública para difundir la imagen del acusado y solicitar colaboración de la comunidad: “¿Podemos dejar impune a un tipo que le arruinó la vida a una criatura? ¿Podemos dejar a un degenerado suelto por ahí? ¿Le vamos a perdonar la vida cuando no le importó nada, cuando se burló, cuando hizo su vida como si nada? No sé qué le inventará su familia, porque más de uno lo ayuda a esconderse. Quizás sean tan víctimas como todos nosotros. Lo lamento por ellos, pero este tipo tiene que caer y va a caer”.

Antes de que sea prófugo, Alberto Martín Del Valle trabajaba como albañil y se presentaba como un hombre de fe: era feligrés de una iglesia evangélica y se mostraba hacia afuera como un trabajador. Pero en el hogar que compartía con la madre de las menores era, según el relato de Yamila, “el mismo diablo”. La golpeaba a ella, golpeaba a su madre. “Siempre fue un violento. Un lobo con piel de cordero”, lo definió.

Según en el expediente, los abusos ocurrieron entre marzo y octubre de 2009en un domicilio ubicado en la zona céntrica de Puan. En ese momento, Del Valle era el concubino de la madre de la víctima y desde esa posición de autoridad dentro del grupo familiar abusó de la niña en reiteradas oportunidades, con acceso carnal y bajo amenaza de muerte.

El mecanismo de intimidación fue sistemático. Del Valle le apuntaba a la menor con un arma en la cabeza y le imponía una historia que debía repetir si alguien le preguntaba qué había ocurrido: tenía que decir que un hombre la había atacado a la salida del colegio.

Cuando la nena quedó embarazada, Del Valle usó un viaje familiar como excusa para trasladarla al conurbano bonaerense. En una vivienda ubicada en la localidad de Quilmes, intentó someterla a un aborto mediante la colocación de una sonda. “Ella estaba muy angustiada y asustada. Le decían que se quedara tranquila, que cuando terminara le iban a regalar un libro para pintar”, contó su hermana.

El procedimiento no prosperó. El embarazo continuó su curso y la niña, con apenas 11 años, dio a luz.

“No hablo de la vida actual de mi hermana, mucho menos de la criatura que nació. No la dimos en adopción. Se crio con nosotros, con mucho amor, y hoy es una gran persona”, afirmó la hermana.

Despues de todo lo sucedido Del Valle escapó. Dos años y medio después, en marzo de 2012 se hizo efectivo su pedido de captura y desde entonces ninguna autoridad pudo dar con el, a pesar de que si hubieron denuncias de haberlo visto pero siempre conseguía evadir a la justicia.