¿Cuándo van a liberar a Nahuel Gallo?

 

El gendarme catamarqueño protagonizó una historia que conmovió al país, al permanecer 448 días detenido por el régimen chavista en Venezuela, en motivos y circunstancias que se desconocen por completo.

Durante mucho tiempo se temió por su vida, no había información, su paradero era una incógnita, y su familia movió cielo y tierra para pedir por su liberación, sin que casi nadie hiciera nada.

El régimen chavista, en manos de Nicolás Maduro desde la muerte de Hugo Chávez, siempre fue amigo del kirchnerismo, desde la época en que Néstor, Chávez, Lula, Evo, Correa y otros más boicotearon al ALCA y formaron un bloque sudamericano fuerte.

Sólo por esa razón, el gobierno de Javier Milei tildó a Venezuela de país comunista y votó en su contra todas las veces que tuvo oportunidad en la ONU, a pesar de que Venezuela fue un incondicional aliado de Argentina en la guerra de Malvinas.

Así la cosas, Argentina y Venezuela rompieron con el gobierno libertario todo contacto diplomático, y por eso se hizo imposible negociar por Gallo y otros argentinos detenidos en Venezuela.

Brasil ofició de mediador sin suerte, y luego el tema quedó flotando en el aire, sin respuestas ni precisiones de ningún lado.

Se dijo que Gallo planeaba actividades terroristas en tierras caribeñas por un lado, que viajó para una visita familiar por el otro. Así de grande era el abanico de opciones sobre su situación. En el medio, nada, el silencio.

Llegó el 2026 y enero comenzó con una invasión estadounidense en suelo venezolano: se llevaron a Nicolás Maduro y anunciaron que tomaban el control petrolero. Al mando del gobierno siguieron los demás chavistas hasta hoy, con la exvicepresidenta Delcy Rodríguez a la cabeza.

Para Gallo, nada cambió, hasta que un par de meses después, el primero de marzo, fue traído de regreso por gestión del Chiqui Tapia, que lo devolvió al país en un avión con dirigentes de AFA.

El gobierno de Milei, en guerra con la AFA, lo tomó como una afrenta y como una oportunidad perdida para colgarse la medalla de la liberación.

Tuvieron a gallo guardado en el Edificio Centinela de Gendarmería, con un único y acotado contacto con la prensa, flanqueado por funcionarios y sin responder preguntas.

De ahí vino a Catamarca también en silencio, para entrar y salir hoy de Casa de Gobierno, donde se tomó fotos con Raúl Jalil, para entrar y salir custodiado sin abrir la boca.

Primero en Venezuela, después en Buenos Aires, después en Catamarca, Nahuel Gallo sigue bajo control. No lo dejan hablar, no puede decir nada, no se le puede preguntar nada.

Un caso rarísimo en el que no se sabe el por qué de tanto hermetismo y secreto, y no se sabrá hasta que lo “liberen” de verdad.