A pocos días de Semana Santa, el tradicional consumo asociado a las celebraciones religiosas llega con un fuerte impacto en el bolsillo de los argentinos. Según un relevamiento privado, la canasta de productos típicos de Pascuas registró aumentos de hasta el 63% interanual, lo que obliga a muchas familias a reorganizar sus gastos y buscar alternativas más económicas.
El informe, elaborado por la consultora Focus Market, analizó la evolución de precios de alimentos característicos de esta fecha, como pescados, huevos de chocolate y roscas de Pascua. El estudio muestra que varios de estos productos subieron por encima del promedio de inflación, impulsados por el encarecimiento de insumos, la logística y factores internacionales que afectan los costos de producción.
En el caso de los pescados, uno de los alimentos más consumidos durante la Semana Santa, el mayor incremento se registró en el kilo de calamar, que subió cerca del 58% respecto al año pasado. También se observaron aumentos en el filet de merluza (27%), la milanesa de pescado (15%) y el kanikama (9%), aunque con variaciones más moderadas.
Los productos de chocolate tampoco quedaron al margen de las subas. Los huevos de Pascua evidenciaron incrementos importantes, con variaciones que van desde 27% hasta casi 50% según el tamaño y la marca, en parte debido al aumento internacional del precio del cacao y otros insumos utilizados en la industria alimentaria.
Frente a este escenario, el comportamiento de los consumidores comenzó a cambiar. Con presupuestos más ajustados, muchas familias optan por reducir las cantidades, elegir marcas más económicas o concentrar las compras en productos puntuales, priorizando mantener la tradición sin exceder el gasto disponible.
Además, el comercio digital y las promociones en supermercados ganaron protagonismo en la previa de las celebraciones, con descuentos, ofertas por volumen y promociones especiales que buscan estimular el consumo en un contexto marcado por la cautela de los compradores.
En ese marco, especialistas advierten que el consumo durante Semana Santa seguirá activo, aunque con una lógica diferente a la de años anteriores: más planificación, búsqueda de precios y decisiones de compra tomadas a último momento, reflejo de un escenario económico que obliga a administrar cada gasto con mayor cuidado.





