Palermo: hallaron muerto a un enfermero rodeado de fármacos y la Justicia investiga si el caso se conecta con el escándalo del propofol

Un enfermero de 44 años fue hallado muerto en su departamento del barrio porteño de Palermo y el caso abrió una nueva línea de alarma en medio del escándalo por el uso irregular de anestésicos y sedantes de uso hospitalario. La víctima fue encontrada sin vida dentro de su vivienda luego de varios días sin contacto con su entorno, y en la escena aparecieron ampollas de propofol, fentanilo, midazolam y otros fármacos que ahora son eje central de la investigación judicial.

Según trascendió, el hallazgo ocurrió en un departamento ubicado sobre Fray Justo Santa María de Oro al 2400, en Palermo. El aviso a la Policía de la Ciudad se activó después de que familiares advirtieran que el hombre no respondía mensajes ni llamados desde el 30 de marzo. Su hermana, que viajó desde Gualeguaychú, se presentó en el lugar junto a la dueña del inmueble y, con asistencia policial, se logró ingresar a la vivienda, donde finalmente encontraron el cuerpo.

La víctima fue identificada como Eduardo Betancourt, de 44 años. De acuerdo con la reconstrucción inicial, estaba sentado en una silla del comedor y no presentaba signos vitales al momento del hallazgo. En la escena, los investigadores secuestraron una jeringa, una aguja, guantes descartables y varias ampollas abiertas, entre ellas de fentanilo y midazolam. Además, en la cocina se detectó una importante cantidad de medicamentos de uso hospitalario, entre ellos propofol.

La investigación sumó un dato todavía más inquietante: en el departamento también se encontraron múltiples dosis de otros fármacos, lo que profundizó las sospechas sobre un posible consumo extrahospitalario o una eventual conexión con otras maniobras bajo la lupa. Se detalló que entre las sustancias halladas figuraban, además del propofol y el fentanilo, lidocaína, dipirona, hioscina, diclofenac, clonazepam, diazepam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina, entre otros.

El caso quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, que intervino para determinar las causales de muerte y ordenar el secuestro de todos los elementos encontrados en la vivienda. Hasta el momento, la causa avanza bajo una investigación preliminar y no se informó oficialmente si hubo participación de terceros o si se trató de una sobredosis, aunque ninguna hipótesis fue descartada.

La muerte de Betancourt ocurre en un contexto especialmente sensible: a menos de cinco cuadras del lugar donde fue hallado, semanas atrás apareció muerto el anestesiólogo Alejandro Zalazar, cuyo fallecimiento derivó en una investigación por presuntas fiestas privadas con anestésicos robados y consumo de propofol y fentanilo. Ese expediente destapó una trama que involucra a profesionales de la salud, medicamentos controlados y el posible desvío de insumos hospitalarios para usos clandestinos.

Por ahora, la Justicia no confirmó un vínculo directo entre ambos casos, pero la coincidencia geográfica, el tipo de sustancias halladas y el antecedente reciente volvieron a encender las alarmas.