Nahuel Gallo rompió el silencio tras su liberación y denunció torturas psicológicas en “El Rodeo 1”

Tras más de 440 días detenido por la dictadura de Venezuela, el gendarme catamarqueño Nahuel Gallo recuperó la libertad y habló públicamente por primera vez. Lo hizo en una conferencia de prensa en el Edificio Centinela de la Gendarmería Nacional Argentina, donde pidió tiempo para recomponerse y reencontrarse con su familia antes de relatar en profundidad lo que vivió durante su cautiverio.

Con voz serena pero visiblemente afectado, Gallo fue contundente al describir su paso por el centro de detención El Rodeo 1. “Es un lugar de tortura psicológica”, afirmó. Contó que durante su secuestro no tuvo visitas ni llamadas y reclamó la liberación de los otros 24 extranjeros que continúan detenidos allí.

“Estoy bien de salud, gracias a Dios. Ahora estoy en etapa de estudios y tratando de reinsertarme en la sociedad”, señaló. En la conferencia estuvo acompañado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; y el jefe de la fuerza, el comandante general Claudio Brilloni.

Al relatar su experiencia, Gallo explicó que las autoridades venezolanas le hicieron saber que el Estado argentino había reclamado por su situación. “Había detenidos de 35 nacionalidades. Al único al que le mencionaban pedidos formales era a mí”, dijo. Y volvió a subrayar: “El Rodeo 1 no es un lugar bueno, es un sitio de fuerte tortura psicológica”.

También habló de la incertidumbre permanente. “Tuve la posibilidad de salir en libertad un domingo, pero ahí nunca sabés adónde vas ni cuándo. Todo puede cambiar en cuestión de horas o días”, relató. Luego dejó una frase que resume su postura: “No me siento libre mientras los otros 24 extranjeros sigan detenidos”.

El gendarme reconoció que el sostén emocional fue clave para resistir. “Mi fortaleza mental y pensar en mi hijo fue lo único que me mantuvo en pie. No es fácil estar incomunicado y acusado de delitos que no tienen sentido”, expresó.

Antes de cerrar, pidió no mirar hacia otro lado: “No se olviden de Venezuela. Está en una transición y hay presos políticos esperando su libertad”. Agradeció, además, la solidaridad de los detenidos venezolanos: “Muchos me ayudaron con lo poco que tenían. Los extranjeros no teníamos visitas ni llamadas”.

Orgulloso de su identidad, Gallo se permitió una imagen íntima de resistencia: “Soy argentino y lo llevé conmigo todo el tiempo. Con los jabones que tenía, armaba mi bandera”.