El mandatario presentó su dimisión este jueves, luego de perder el respaldo de su propio partido y quedar acorralado por un escándalo financiero que dejó a millones de paraguayos sin acceso a sus ahorros. La Cámara de Diputados avanzó con un juicio político en su contra.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves 5 de noviembre, en medio de una profunda crisis política y financiera desatada por la intervención de Ueno Bank, una de las principales entidades bancarias del país.
La decisión se produjo cuando el Congreso debatía impulsar un juicio político contra el mandatario, quien quedó debilitado tras perder el respaldo de referentes de su propio espacio político, el Partido Colorado.
Peña comunicó su salida a través de un mensaje grabado y difundido en la red social X. En su declaración, sostuvo que tomó la decisión para preservar la estabilidad del país, garantizar la paz social y proteger las instituciones democráticas. También pidió disculpas a la población y manifestó su preocupación por los ahorristas afectados.
El detonante de la crisis fue la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay, luego de detectar graves problemas de solvencia e irregularidades en el otorgamiento de créditos a empresas vinculadas con sus propietarios. La medida dejó a cerca de tres millones de clientes sin posibilidad de acceder a sus cuentas.
La entidad administraba importantes fondos públicos, entre ellos depósitos del Instituto de Previsión Social. El escándalo también puso bajo cuestionamiento los vínculos que Peña había mantenido con el grupo económico propietario del banco, del que fue accionista hasta marzo de 2025.
La situación provocó fuertes protestas en Asunción, donde miles de personas reclamaron la devolución de sus ahorros y responsabilidades políticas por el colapso financiero. A esto se sumó la renuncia del titular del Banco Central y la detención de directivos de la entidad.
El Congreso avanzó con el juicio político
Aunque Peña presentó su renuncia, la crisis institucional no quedó resuelta. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 78 votos, impulsar un juicio político contra el mandatario y rechazó su dimisión, con el objetivo de evitar que acceda a los fueros correspondientes a un expresidente.
La decisión deberá ser tratada por el Senado, que tendrá la última palabra sobre el proceso y la situación institucional del mandatario.
La oposición también presentó denuncias penales por presuntas irregularidades vinculadas al manejo de fondos públicos y los posibles conflictos de intereses. La investigación alcanza a exfuncionarios y responsables de organismos que mantenían depósitos en Ueno Bank.
En cuanto a la sucesión presidencial, el vicepresidente Pedro Alliana aparece como el principal sucesor y debería completar el mandato hasta agosto de 2028, aunque la transición depende de las decisiones institucionales pendientes.
La renuncia de Peña representa uno de los episodios políticos más importantes de Paraguay en los últimos años y abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro del Partido Colorado, la estabilidad del sistema financiero y las responsabilidades por el escándalo bancario.





