En Catamarca hay pocas intendencias, comparadas con otras provincias y también con la población. Son 36 municipios para menos de 500 habitantes, y si se observa que sólo Capital tiene más de 160.000 personas, vemos que hay decenas de intendencias que no dirigen más que a unos cuantos miles de personas.

Sin embargo, hay algunos que se sientan en el sillón de la municipalidad y creen que pasan a ser Césares representantes del poder divino, cuyos pecados se lavan y su poder se hace infinito.

Ahí está Enrique Aybar, con horribles denuncias de abuso de menores, sacando pecho porque logró una reelección en el interior de Belén, convencido de que esa mayoría conseguida en las urnas con el peso del aparato oficial, lo exime de toda responsabilidad, cuando en realidad ni siquiera se le debería haber permitido ser candidato hasta responder en la Justicia.

Claro que la voz de las niñas humildes que juran haber sido sometidas sexualmente poco importan a una Justicia más atenta a cuidar al político que ejerce un cargo que a ellas.

Ahí están en Recreo los Polti. Ahora Luis, basureando a mujeres porque son vagas y no reciben órdenes, sancionando a una enfermera porque le pidió barbijos, exigiendo pleitesías porque es el intendente. Parecido a su hermano Daniel, que estaba condenado por un aborto que derivó en la muerte de la mujer, y siguió adelante como si nada con su carrera política, denunciado también por haber querido “arreglar” a familiares de la víctima con puestos municipales.

Y allí andaba Susana Zenteno, tapando con tierra las rutas como si Valle Viejo fuera la Muralla China y el coronavirus fuera a respetar el grosero límite impuesto a la comuna, y como si la tierra sirviera para tapar su anuncio de cientos de despidos.

Y ahí anda Elpidio Guaraz, decidiendo él cuando va a presentarse a la Justicia y cuando no, poniendo peajes en rutas nacionales porque se le da la gana, como andan los de Aconquija decidiendo si van a permitir o no que traigan papas a la Capital.

Algunos de verdad creen que tienen una corona de realeza, no entienden que son administradores de un municipio por un par de años y nada más, no perdieron su condición de terrenales ni nada parecido.

A ver si se ubican y se ocupan menos de sus privilegios y más del servicio que tienen que ofrecer, porque son servidores públicos y no otra cosa.

El catucho