Fuerte respaldo de EE.UU. a Milei tras la expulsión del principal diplomático iraní en Argentina

El Gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo de alta tensión en su política exterior luego de ordenar la expulsión del principal representante diplomático de Irán en la Argentina. La medida, que fue celebrada públicamente por Estados Unidos, profundiza el enfrentamiento con Teherán y abre la puerta a una posible ruptura formal de relaciones entre ambos países.

La Cancillería argentina declaró persona non grata a Mohsen Soltani Tehrani, consejero y encargado de negocios interino de la República Islámica de Irán, y le dio un plazo de 48 horas para abandonar el país. La decisión fue comunicada oficialmente por el Ministerio de Relaciones Exteriores, en medio de una fuerte escalada diplomática tras los recientes cruces con el régimen iraní.

La reacción de Washington no tardó en llegar. Según reflejaron distintos medios, el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, agradeció públicamente al presidente Javier Milei por la expulsión del diplomático iraní y destacó el alineamiento del Gobierno argentino con la postura estadounidense frente a Irán. El gesto fue interpretado como una señal política directa de respaldo de la administración norteamericana a la decisión de la Casa Rosada.

La medida adoptada por el Ejecutivo argentino se da pocos días después de que el país incorporara al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) al Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET), una decisión que acerca aún más la política exterior argentina a la línea de Estados Unidos e Israel. Reuters señaló que este paso alinea formalmente a la Argentina con la postura estadounidense respecto de esa fuerza iraní.

Desde el Gobierno justificaron la expulsión en las “acusaciones falsas, ofensivas e injustificadas” lanzadas por Teherán contra la Argentina, luego de que Irán cuestionara la decisión oficial de considerar terrorista a la Guardia Revolucionaria. Además, el Ejecutivo volvió a poner sobre la mesa la falta de cooperación iraní con la Justicia argentina en las causas por los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, dos hechos que marcaron a fuego la relación bilateral.

El trasfondo político es todavía más profundo. En Balcarce 50 reconocen que la expulsión de Soltani Tehrani no implica todavía una ruptura formal de relaciones, pero sí representa un paso previo de enorme peso diplomático. De hecho, TN informó que en el Gobierno ya se preparan para una eventual escalada y analizan la posibilidad de avanzar hacia un quiebre oficial con la República Islámica, dependiendo de la reacción de Teherán en las próximas horas.

La decisión también fue interpretada en clave geopolítica. Desde el inicio de su gestión, Milei consolidó un fuerte alineamiento con Estados Unidos e Israel, con una política exterior de confrontación abierta con Irán. En ese marco, la expulsión del diplomático iraní no solo tiene impacto bilateral, sino que además refuerza la señal que el Gobierno busca enviar a sus principales aliados occidentales en medio del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente.