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El fin de la soberbia

Insólito: 8 de la mañana se abrieron los comicios, más o menos 8,15 salió Sergio Massa a reconocer la derrota. Siempre el perdedor da pelea, dice que tiene números parejos, que hay que esperar. Acá no pasó nada de eso. Como nunca en la historia, el candidato oficialista salió a decir que perdió antes de que se diera un número oficial.

Una paliza inolvidable. Un baile de novela. Un papelón sin precedentes.

Lo de Massa no tiene sorpresas. Capaz los números, que fueron más amplios que lo esperado, pero nada más. Fanáticos a un lado, nadie con dos dedos de frente podía imaginar un triunfo del ministro de Economía que llevó la inflación al 150 por ciento, con medio país en la pobreza. Nadie podía imaginar un triunfo peronista cuando ese peronismo ya había perdido Chaco, San Luis, San Juan, Santa Fe, Chubut, Santa Cruz… etc.

Lo que pocos esperaban era el papel del peronismo catamarqueño, que perdió la provincia con un candidato que no pisó jamás Catamarca. Con un muñeco cabezón de Milei alcanzó y sobró para barrer todo el aparato.

Claro, es que en octubre descorcharon champagne y salieron todos de vacaciones. Hubo escuelas donde Massa no ganó ni una mesa. Y los genios que creían que tenían la vaca atada se quedaron mirando la tele con la boca abierta.

Golpe a la soberbia. Golpe al gobierno que es una mesa de negocios. Golpe a la pauta para los amigos. Golpe a los que se creen dueños del mundo. Y el golpe se los dio el pueblo. Un cachetazo bien sonoro de gente que vive del Estado y prefirió votar al candidato que viene a terminar con el Estado.

¿Por qué? Porque la gente está harta de la casta. Harta de los privilegiados. Harta de los que se hacen millonarios de la noche a la mañana. Harta de los que nombran esposa, hijos, sobrinos, cuñadas, yernos y amantes, pero cuando vas a pedirles algo te dicen que no hay. Harta de los que piden sacrificios desde sus 4×4 con aire acondicionado. Harta de los que vacacionan en el exterior pero le niegan fondos a los comedores. Harta de los que inventan empresas para facturarle al Estado y pagan con una mano para cobrar con la otra.

Los catamarqueños votaron a Milei para decirle basta a los políticos.  Milei ganó con votos de los empleados públicos, que no son tontos, que saben que los tienen como cautivos, rehenes, comiendo miguitas para que otros se lleven la torta y la repartan entre ellos.

Ahora la casta tiene miedo. Tiene miedo de verdad. Porque se les termina el festival de aportes del Tesoro Nacional para tapar sus agujeros y despilfarros, porque se termina el plan platita con fondos del amigo de Casa Rosada, porque se termina el manejo de la minería como ellos quieren, porque se termina el curro de la obra pública para empresas amigas, corralones amigos, controles amigos. Mataron a la gallina de los huevos de oro.

Por eso el gesto amargo de Raúl Jalil, el gobernador que ya se imaginaba asumiendo en el gabinete de Massa. Ahora quedaron con la escupidera en la mano y no saben qué va a pasar.

“Algo habremos hecho mal”, dijo Lucía Corpacci. ¿Te parece? A lo mejor estuvo mal que llenaras de parientes y amigos al Estado. A lo mejor tendrías que haber pensado en el pueblo y no en acomodar a Pancho en el Banco Nación, a Inés Blas como asesora en el Congreso, a Paola como diputada, a Angel Mercado en YMAD, a hermanos, sobrinos y toda la parentela viviendo de arriba.

A lo mejor Raúl tendría que haber pensado en la gente en vez de acomodar a su señora en el Congreso, a su hermano en YMAD, al Cabezón Moreno en el Tribunal de Cuentas, al hijo de Moreno en el Colegio de Abogados y salir a los barrios en vez de inventar un ministerio para cada amigote.

¿No entienden lo que pasó? A esa joda la gente le dijo basta. La gente se cansó de ustedes. Esa es la casta que hartó a los catamarqueños y a los argentinos. Familiones enteros viviendo del Estado, haciendo negocios con plata del Estado, todos millonarios viviendo como reyes. Y el pueblo como esclavo. Se terminó muchachos.

Lloren chicos, lloren. O vayan a llorarle a Cristina, su amada Cristina, que se armó una defensoría jurídica con los legisladores nacionales, más ocupados en defender a la jefa que a su provincia.

Se les terminó la joda. Llevaron al peronismo a la peor elección de sus 80 años historia: así de lamentables e ineptos son.

Les ganó Macri… los jubiló Macri. Miren qué malo fue su gobierno que Macri les volvió a ganar. Adiós a los K para siempre.

Ahora tienen un león mirándolos. Dios quiera que cumpla su promesa y la motosierra termine con sus lujos para hacer justicia y darle a los que más necesitan.

“En Catamarca gana Milei”, lo dijimos en esta columna la semana pasada. No tenemos la bola de cristal, pero conocemos la realidad, no como ustedes que viven en su mundo. Mundo color de rosa que ahora se les termina.

El catucho.

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