Parece mentira pero es real: Educación dejará de ser un ministerio. Lo que nadie se atrevió lo hizo Raúl Jalil, en un acto que para los gremios es una mojada de oreja y viene a transparentar lo que siempre sostuvieron; que al gobierno la educación no le importa.
Siempre se consideró a Educación como un pilar de cualquier gestión, junto con Salud, y por muchos cambios administrativos que se hicieran, Educación era un ministerio inamovible.
Ahora, pasará a ser una dependencia más dentro de Trabajo, Recursos Humanos y Planificación, una decisión que los gremios tomaron como una provocación, justo cuando en la provincia crecen los reclamos y hay marchas docentes cada vez más multitudinarias.
Educación… ¡afuera! Ni Milei se animó a tanto. Ahí queda más en evidencia la venta de humo de aquella presentación de “Transformando la educación para una mayor autonomía”, cuando se anunció el “Plan Educativo – Catamarca 2024-2039”, que Mera hizo con Jalil antes de tomarse el buque.
Papelón tras papelón, como el caso de los chicos que tiraron bengalas en la escuela y fueron expulsados con parte a los medios incluidos, sin que nadie se diera cuenta de que está prohibido por ley expulsar alumnos. Pero así es el gobierno, suave con los poderosos e implacable con los débiles.
Ahora le bajaron la persiana al Ministerio de Educación, con la excusa de reordenar el gobierno, un gobierno por el que ya pasó una multitud de ministros, la mayoría sin hacer nada, pero tranquilos que nadie queda afuera.
La casta sigue a pleno y van cambiando figuritas, este para acá, el otro para allá, y todos siguen cobrando eternamente del Estado.
Abogados y contadores de Jalil parece que son como Leonardo Da Vinci en su época, saben de todo. Ellos pueden manejar la salud, la educación, lo que sea. ¿Para qué poner a alguien preparado y con experiencia? ¿A quién le importa?
Los gremios docentes están que arden con esta medida, y no es para menos.





