Agostina Páez regresó al país tras casi tres meses en Brasil y dijo: “Se terminó esta pesadilla”

Agostina Páez regresó este miércoles a la Argentina luego de permanecer más de dos meses retenida en Brasil en el marco de una causa por presunta injuria racial. La abogada santiagueña arribó al Aeroparque Jorge Newbery y, en sus primeras declaraciones al pisar suelo argentino, expresó su alivio tras el extenso proceso judicial que atravesó en Río de Janeiro: “Al fin se terminó la pesadilla”. La joven había quedado involucrada en un caso que generó fuerte repercusión pública luego de ser denunciada por gestos racistas durante un altercado en un bar del barrio de Ipanema.

El regreso se concretó después de que la Justicia brasileña aceptara un hábeas corpus presentado por su defensa y le permitiera esperar en la Argentina la resolución final del expediente. Hasta entonces, Páez tenía prohibido salir de Brasil, había entregado su pasaporte y permanecía bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica, una medida que se mantuvo durante gran parte de su permanencia en el país vecino. La autorización judicial se produjo una vez finalizada la etapa principal de recolección de pruebas, lo que abrió la puerta para que pudiera retornar a Santiago del Estero junto a su familia.

Para poder dejar Brasil, la joven debió cumplir una serie de condiciones impuestas por el tribunal, entre ellas el pago de una caución equivalente a 60 salarios mínimos brasileños, una suma cercana a los 97.000 reales, que distintos medios ubicaron entre los 18.500 y 20.000 dólares según la cotización. Recién después de ese trámite, la Justicia ordenó retirarle la tobillera electrónica y habilitó formalmente su salida del país.

Al llegar a Buenos Aires, Páez habló con la prensa y describió el impacto emocional que le dejó el episodio. “Tenía terror de ir a la cárcel y de salir a la calle”, aseguró, al tiempo que reconoció haber atravesado semanas de fuerte angustia, miedo e incertidumbre por la evolución de la causa. En distintas declaraciones, también sostuvo que se sintió “desamparada” durante el proceso y que vivió el caso con una fuerte carga de ansiedad.

La causa judicial, sin embargo, continúa abierta en Brasil. Páez seguirá vinculada al expediente por injuria racial, aunque ahora lo hará desde la Argentina mientras se espera la definición del juez sobre su situación procesal. Según trascendió en medios internacionales y nacionales, tras admitir su conducta y presentar disculpas, la expectativa de su defensa es que el caso pueda resolverse con una pena menor, que podría incluir trabajo comunitario y una compensación económica, aunque eso todavía dependerá de la resolución final de la Justicia brasileña.