En la parada del colectivo

El macrismo de Catamarca, sin proyecto de provincia y representante de un sello vacío a nivel país, ya se formó en la parada del colectivo, a esperar a ver quién los levanta.

El Partido Propuesta Republicana (PRO), hecho a imagen y semejanza del empresario que se anotó el récord de ser el primer y único presidente que pierde en la búsqueda de su primera reelección, nunca existió en esta provincia.

Macri nunca ganó en Catamarca, ni siquiera cuando arrasó en el país con la famosa ola amarilla, allá por 2017, cuando ratificó en las intermedias la gran victoria de 2015, el PRO tuvo fuerza en Catamarca.

Siempre se trató de una pequeñísima minoría que si en algún momento pudo repartir algunos cargos, fue exclusivamente por efecto de lo que sucedía a nivel nacional.

De hecho fueron dirigentes de otras fuerzas los que mejor se acomodaron esa vez, porque el PRO no tenía ni siquiera gente como para completar los lugares disponibles. Entonces apareció la voracidad radical y le copó todo, tal como hacen ahora con los libertarios.

Porque como el radicalismo de Catamarca no puede ganar, muchos de sus afiliados se cambian de camiseta a la velocidad de la luz y se van con el que sea.

El PRO descarriló rápido en Casa Rosada de la mano del desastre económico dirigido por el propio Macri y Luis Caputo (cualquier parecido con la actualidad no es pura coincidencia) desde Casa Rosada, y hoy los propios macristas están en fuga probándose pelucas.

Que nadie se enoje, es la realidad: su candidata a presidenta fue ministra y es actual senadora de Javier Milei. Huyó incluso antes del balotage. Y acá pasó lo mismo: su presidente Diego Figueroa es hoy más libertario que el Gordo Dan.

El PRO Catamarca, sin apoyo porteño, que no tiene desde que Macri dejó el poder (o el poder lo dejó a él), empezó a rodar como bola sin manija, y encima con sus pocos dirigentes divididos.

Para elegir un mandamás se tiraron de los pelos, fueron a la justicia, armaron un revuelo bárbaro, y a la hora de las elecciones internas, según ellos con un padrón de 2.500 afiliados, fueron a votar.

En esa interna, el campeón fue Facundo Miranda, que le ganó a Carlos Molina con la arrolladora cantidad de 185 votos.

Sí, 185 votos para el ganador en una provincia con 350.000 electores. Es poco serio. SI se presentaran solos en la próxima elección no superarían ni las Paso. Tienen votos para competir por la elección de mejor compañero en algún cuarto grado, nada más.

Pero ahí están, formaditos, a ver en qué colectivo se suben. No miran número ni color, cualquiera los deja bien.