La UCA cuestionó la baja de la pobreza: “Es una ficción que no llega al bolsillo”

La discusión por los últimos datos sociales sumó este sábado una nueva voz crítica. Desde la Universidad Católica Argentina (UCA) advirtieron que la reciente baja de la pobreza informada en los indicadores oficiales no refleja, al menos por ahora, una mejora concreta en la vida cotidiana de gran parte de la población. El planteo fue realizado por Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, quien sostuvo que el alivio que muestran los números “no llega al bolsillo” de las familias.

Según Salvia, el descenso de la pobreza existe en términos estadísticos, pero está lejos de representar una recuperación sólida del poder de compra. El especialista explicó que muchos hogares siguen recortando gastos básicos y que la percepción social no acompaña el optimismo de los datos. En ese sentido, remarcó que continúa la caída del consumo en productos esenciales y que el peso de los servicios públicos dentro del presupuesto familiar es cada vez mayor.

El foco de la crítica apunta a lo que definió como una “ficción metodológica”: una mejora en la medición de pobreza por ingresos que no necesariamente implica una mejora estructural en las condiciones de vida. Distintos medios nacionales replicaron que, para el Observatorio de la UCA, la desaceleración inflacionaria ayudó a moderar algunos indicadores, pero eso no se tradujo de manera proporcional en una expansión real del consumo ni en una recuperación del empleo de calidad.

El debate se da pocos días después de que se conociera que la pobreza en la Argentina cayó al 28,2% en el segundo semestre de 2025, según el Indec, el nivel más bajo en varios años. Ese dato fue presentado por el Gobierno como una señal de recuperación económica. Sin embargo, distintos análisis advirtieron que la mejora convive con un cuadro todavía delicado: persisten altos niveles de indigencia, fragilidad laboral y un fuerte deterioro en sectores vulnerables, especialmente en hogares con niños.

La propia UCA ya venía sosteniendo desde febrero que la baja oficial de la pobreza podía estar “sobrerrepresentada”, es decir, mostrar un alivio mayor al que efectivamente perciben las familias. En informes y análisis previos, el Observatorio planteó que la desaceleración de la inflación ayudó a contener el deterioro, pero no alcanzó para revertir de fondo la pérdida de ingresos, el endeudamiento de los hogares y las privaciones acumuladas en los últimos años.