Milei endurece su choque con Irán y acelera el traslado de la embajada argentina a Jerusalén

El presidente Javier Milei volvió a profundizar su línea de confrontación con Irán y, en paralelo, el Gobierno reactivó el plan para trasladar la embajada argentina en Israel a Jerusalén, en una decisión que busca reforzar el alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel en medio de la guerra en Medio Oriente. La estrategia fue expuesta este viernes en una nueva avanzada diplomática que combina gestos simbólicos, medidas concretas contra Teherán y un mensaje político hacia la región.

En la Casa Rosada consideran que el escenario internacional actual exige sostener sin matices la postura que Milei adoptó desde el inicio de su gestión. En ese marco, el Ejecutivo analiza concretar durante 2026 la mudanza de la sede diplomática argentina desde el área de Tel Aviv hacia Jerusalén, una promesa que el Presidente ya había ratificado públicamente en 2025 durante su paso por el Parlamento israelí.

La decisión no aparece aislada. En los últimos días, el Gobierno tomó varias medidas que endurecieron de manera explícita la relación con la República Islámica. Entre ellas, avanzó con la declaración de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) como organización terrorista, una resolución que fue interpretada como un fuerte alineamiento con la política exterior estadounidense. La medida fue confirmada también por Reuters, que señaló que Argentina se acercó aún más a la postura de Washington al justificar la decisión por el respaldo iraní a Hezbollah y por el antecedente del atentado contra la AMIA.

A ese paso se sumó además la expulsión del principal representante diplomático iraní en Buenos Aires. El Gobierno declaró persona no grata a Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de la embajada iraní, y le dio 48 horas para abandonar el país. La medida fue celebrada públicamente por Israel y profundizó el deterioro bilateral con Teherán, en un contexto donde la administración libertaria busca mostrar una política exterior de confrontación directa frente a los regímenes que considera vinculados al terrorismo.

La eventual mudanza de la embajada argentina a Jerusalén tendría una fuerte carga simbólica y diplomática. Se trata de una de las decisiones más sensibles dentro del tablero internacional por el estatus de esa ciudad en el conflicto entre israelíes y palestinos. En 2025, Milei había anunciado ante la Knesset que en 2026 se haría efectivo el traslado hacia “Jerusalén occidental”, una definición que fue celebrada por el gobierno de Benjamin Netanyahu y que rompía con la cautela histórica que había mantenido Argentina en ese punto.