¿Serán cámaras antivirus?

polémica por la compra de las cámaras de seguridad

Catamarca siempre logra sorprender. Las decisiones de las autoridades nunca se privan de dejar un espacio para la noticia insólita, y estos dramáticos días no son la excepción.

De esta forma, mientras se entierra la economía cada día un poco más por culpa de la pandemia, y el gobernador viene abriendo el paraguas para que vayan sabiendo que no sabe cómo va a pagar el aguinaldo si es que lo paga… sí, al mismo tiempo, se van a gastar más de dos millones y medio de dólares… ¡en cámaras!

Si parece una locura, es por una razón sencilla: es una locura. Un supermillonario presupuesto de 177.516.500 pesos, en estos tiempos de cinturones ajustados, se va a gastar (no hay manera de decir “invertir”) en cámaras.

Tenemos conocimiento de que ya ingresó en la Legislatura un proyecto para reclamar al Ejecutivo que ” a través del Ministerio de Panificación y Modernización, remita a este Cuerpo, copias del Expte. Nº EX-2020-00080145- -CAT-DPARH#MPM, Licitación Publica Nº 1/2020, para la adquisición de bienes y prestación de servicios destinados a la instalación, capacitación, coordinación, puesta en funcionamiento y mantenimiento del proyecto denominado: ‘Centro de Monitoreo 911′”.

Es que el Ministro de Seguridad, Hernán “Facha” Martel anuncio que la Provincia tendrá su propia central de monitoreo para la prevención del delito y una central de emergencia que responda al número telefónico “911” (el actual no funciona), y eso está muy bien.

En el pedido de informes también se recuerda que en la misma Legislatura se aprobó más de una vez la compra de cámaras, pero luego los fondos destinados para eso se gastaron vaya a saber en qué, y esa historia viene desde la época de Brizuela del Moral.

Pero hay algo más grave todavía, mucho más grave: la cantidad de cámaras que se quieren comprar, con todo su equipamiento incluido, cuestan en el mejor de los casos 400.000 dólares. ¿Por qué se hizo una licitación por 2,6 millones de los verdes?

Es muuuuuucha la diferencia, más de dos millones de dólares. ¿Alguien puede explicarlo?

Hablamos de casi 180 millones de pesos, en un momento en que nos repiten las 24 horas del día que la recaudación cayó y no hay un peso. Muchas dudas, muchas contradicciones, y respuestas que hasta el momento no aparecieron.

¿Por qué dedicar semejante fortuna a comprar cámaras cuando no se sabe si harán falta otros elementos con mayor urgencia, por ejemplo respiradores.

Estas transacciones se desarrollan en un terreno siempre oscuro, y se habla de reformas del Estado para reubicar a un par de empleados, pero no se concreta ninguna reforma que haga transparentes estas compras millonarias, donde siempre queda la sospecha de que alguien lucra alevosamente con el dinero de todos.

Esto es moneda corriente y el mismo proyecto, presentado por Hugo “Grillo” Avila lo señala con meridiana claridad: “en la página web de la Contaduría General, donde aparece el Expte. EX-2020-00024420-CAT-DA#HSJB que refiere a un ‘concurso de precios’ por la adquisición de un equipo de rayos X, vera que la base es de $ $ 1.840.000, cuando el aparato más caro y de mayor tecnología que se promociona no supera los $ 500.000. Entonces, no solo quiero saber el criterio del Poder Ejecutivo en la prioridad de compras, sino cuales son los motivos para pagar en más del triple el valor de un instrumento médico, siendo que el Poder Ejecutivo tiene las herramientas constitucionales para hacerlo a partir de la centralización de las compras otorgado a la Ministra de Planificación, quien deberá asumir las consecuencias legales por estas compras”, advierte a modo de ejemplo.

Y el ex intendente tinogasteño hace finalmente la pregunta que se cae de madura “¿no era prioritario asegurar el sueldo y el aguinaldo de los trabajadores? Este Gobierno no va a ayudar a aquellos cuentapropistas que no se pueden sostener ante el gigantesco avance de precios? No se va a ayudar a quienes no tienen absolutamente nada, u aquellos trabajadores de la industria y el comercio privado?”

Tras pedir asistencia a los sectores más golpeados de la economía, Avila pregunta “¿cuál va a ser su postura cuando el sistema de salud colapse. Vamos a salir a cambiar cámaras de seguridad por respiradores, barbijos y alcohol?”.

Estas actitudes de Jalil, aparentemente fascinado por las cámaras, no son nuevas. Apenas asumió como intendente de la Capital hizo algo parecido, con un extraño y cuestionadísimo acuerdo con Supercanal, a quien le hizo una quita gigantesca e inédita de deuda y le ofreció pagar con “servicios”.

Cuando otros deudores reclamaron la misma oportunidad, los cruzaron de inmediato: “Con ese criterio, una zapatería que debe impuestos nos puede pagar enviando zapatos todos los días a la intendencia”.

Lo cierto es que se condonó una deuda millonaria por utilización del espacio aéreo, y más allá de las quejas y reclamos de trato igualitario, todo quedó así. ¿Apostará Jalil a tener el mismo “éxito” con esta incomprensible compra?

Por lo visto, la transparencia sigue como cuenta pendiente… y la cordura también.

El Catucho

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