Se acerca una nueva elección, y los políticos hacen sus apuestas para acomodarse de la vereda del sol.
Todavía no se sabe si las próximas elecciones serán en marzo o en octubre de 2027. La provincia quiere que se vote en marzo, pero Casa Rosada quiere que no haya desdoblamientos y que todos los gobernadores se elijan al mismo tiempo de la presidencial.
También circuló la idea de adelantar las elecciones nacionales, aunque es más complicado porque las leyes lo impiden y habría que hacer antes grandes modificaciones.
Más allá de las fechas, el reloj avanza y los políticos profesionales, como siempre, no están enfocados en resolver los problemas de la gente sino sus propios problemas. Para eso necesitan tener su lugarcito, y para tener ese lugarcito tienen que acertar con su apuesta.
Nadie puede hacerlo tan temprano, porque no se sabe qué rumbos van a tomar la economía y el humor social, entonces se aseguran herramientas para negociar y poder ubicarse cuando llegue la hora de las definiciones.
Así, se activa el viejo y rentable comercio de la compra-venta de sellos, partidos políticos creados para negociar candidaturas y favores.
En Catamarca la moda se inauguró con el Frente Cívico y Social, que era el radicalismo gobernando, al principio acompañado por Movilización y nada más, pero se presentaba como una gran coalición con participación de decenas de fuerzas políticas que supuestamente discutían en una Mesa Política inexistente.
Después hizo lo mismo el Frente Para la Victoria, en tiempos dorados del kirchnerismo, donde detrás del PJ se encolumnaban decenas de partidos fantasma, la mayoría proyectos unipersonales o de cuatro o cinco.
A los partidos grandes les sirve para simular que lograron reunir a amplios sectores aunque sean los mismos de siempre, y a los chiquitos les sirve porque si aciertan pueden pedir algo después: un índice, un nombramiento, una banca con suerte.
La dinámica sigue viva y ya se anunció un nuevo partido “Generar”, anunciado por los expulsados del radicalismo.
Son los mismos que abrazaron con fervor a Mauricio Macri y después se apuraron a abrazar con fervor a Javier Milei, traicionando al partido que en realidad debían representar, la Unión Cívica Radical.
Proyectos personales diseñados para sobrevivir, como el PRO, el MID y tantos otros que van cambiando de color como el camaleón.
La movida recién empieza, en los próximos meses se intensificará el juego, en esa eterna carrera por atrapar algo de poder y vivir sin laburar.





