El Senado paraguayo removió este viernes al mandatario por mal desempeño de sus funciones, con 44 votos a favor y ninguna oposición. La decisión se produjo luego de que el Congreso rechazara su renuncia. Horas después, la Fiscalía avanzó con una orden de detención contra el exjefe de Estado, investigado por presuntas irregularidades vinculadas al colapso de Ueno Bank.
Paraguay atraviesa una profunda crisis política e institucional tras la destitución de Santiago Peña. La Cámara de Senadores lo declaró culpable de mal desempeño de sus funciones en el marco de un juicio político impulsado por las consecuencias del colapso de Ueno Bank, entidad financiera que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus ahorros.
La votación se realizó este viernes en ausencia del mandatario y terminó con 44 votos a favor de su destitución y ningún voto en contra. Un legislador estuvo ausente.
Peña, de 47 años, había presentado su renuncia el jueves, pero el Congreso no aceptó su dimisión y decidió continuar con el proceso de juicio político. Sus abogados, Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda, habían cuestionado el procedimiento y asumido su defensa ante los legisladores.
Con esta decisión, se convirtió en el segundo presidente paraguayo elegido democráticamente en ser destituido desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, en 1989. El antecedente fue Fernando Lugo, removido en junio de 2012.
La Fiscalía ordenó su detención
Poco después de la destitución, las autoridades judiciales avanzaron con medidas contra el exmandatario en el marco de la investigación por el caso Ueno Bank. La Fiscalía dispuso su detención y también solicitó medidas contra el expresidente del Banco Central, Carlos Dagoberto Carvallo Spalding.
La investigación apunta a presuntas irregularidades en el manejo de fondos públicos, operaciones financieras y vínculos entre el Gobierno y la entidad bancaria. Peña es investigado por presunta lesión de confianza y otros hechos relacionados con el caso.
La causa también involucra a funcionarios y exfuncionarios del Banco Central y del Instituto de Previsión Social. El exmandatario niega haber cometido irregularidades.
Pedro Alliana asumió la presidencia
Tras la salida de Peña, el vicepresidente Pedro Alliana quedó al frente del Poder Ejecutivo y asumió la conducción del país en medio de un escenario de fuerte tensión política y social.
Durante su asunción, pidió templanza para afrontar la situación y expresó: “Le pido a Dios que me ilumine, le pido templanza para decidir con serenidad en la hora difícil y no olvidar nunca el primer deber de un gobernante”.
La crisis de Ueno Bank y los millones de afectados
El origen de la crisis se encuentra en la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de Paraguay, luego de detectarse problemas de solvencia y presuntas irregularidades en sus operaciones.
La entidad contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes en un país de poco más de seis millones de habitantes. Su colapso dejó a numerosos usuarios sin posibilidad de acceder a sus depósitos y generó preocupación por los fondos públicos que estaban colocados en el banco.
Durante el juicio político, los legisladores cuestionaron los vínculos de Peña con la entidad y denunciaron un presunto direccionamiento de recursos estatales, además de operaciones que habrían superado los límites legales de financiamiento.
La destitución también tiene consecuencias institucionales: Peña pierde la posibilidad de acceder al cargo de senador vitalicio, que otorga inmunidad parlamentaria a los expresidentes paraguayos elegidos democráticamente. De esta manera, queda expuesto a las investigaciones judiciales sin esa protección.





