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¿Otro avioncito para la colección?

Cuando arrecian las críticas por el uso del avión oficial como taxi para los amigos del gobernador Raúl Jalil, se reveló en el entorno del jefe de Estado que el empresario piensa redoblar la apuesta y comprar otro avión.

El “gobernador rico”, como lo definió el ministro Guillermo Francos, hace gala de su billetera gorda mientras pide austeridad a los trabajadores, y no contento con desperdiciar miles de dólares del avión en teoría “sanitario” para acercar a quien le haga dedo en la ruta, ahora estaría decidió a comprar un segundo avión.

Jalil decidió avanzar en la triste época de la pandemia con la compra de un nuevo avión, en medio de la crisis económica y sanitaria, que como la crisis actual, parece afectar a todos menos a él y a sus índices.

Aquella vez fue un escándalo, porque la inversión total fue de unos 9 millones de dólares, aunque por todos los medios de propaganda oficial se presenta como un ofertón, al difundir la idea de que el precio real del avión elegido, un Lear Jet 75 Liberty, era mucho más caro.

Claro, mientras tanto el Hospital San Juan Bautista se inundaba y se sigue inundando, los estatales cobran sueldos de hambre, muchas escuelas están hechas pedazos, etc. Para los caprichos personales siempre hay dinerillo.

“El valor de mercado de un Learjet 75 Liberty es de 13.800.000 dólares, base sin equipo agregado. A esto hay que sumarle el equipo sanitario con un valor de 1.272.785 dólares, para hacer un total de 15.072.785 dólares. Este sería el precio real, pero el Estado catamarqueño ha logrado que el avión más el equipo sanitario tenga un precio total de 8.950.000 dólares; un 40% menos del valor de mercado”, dijo en su momento el ministro de Hacienda, Sebastián Véliz, para hacerle creer a la gilada que el gasto de 9 millones de dólares es una ganga.

¿Si investigó eso en el Tribunal de Cuentas? Veamos… mmmmm no. Ahora en el Tribunal de Cuentas está Sebatián Véliz. No se va a denunciar a sí mismo, todo queda en el olvido. ¡Este Turco es un avión! Valga la redundancia.

La compra fue objetada por la oposición, que recordó que hubo en principio una licitación pública internacional Nº1/2020 se declaró ‘fracasada’, y para ella habían destinado un presupuesto oficial de $320 millones, lo que equivale a unos 4,2 millones de dólares. Curiosamente, meses después se acuerda la compra de la aeronave a la firma Learjet Inc. de Bombardier por un presupuesto que ‘mejora’ el presupuesto oficial estipulado por el Estado, fijado en 9 millones de dólares.

A ver si entendemos. Se hizo una licitación por un precio, quedó desierta, y se hizo entonces una compra directa por el doble de dinero. ¿Algo huele mal? No amigo, no sea mal pensado. Es que usted no sabe nada de economía, los negocios son así… nada por aquí, nada por allá. Y cuando se gasta plata ajena es más fácil todavía.

Por ese tema hubo denuncias e investigaciones. Y nada de petardos de legisladores de la oposición: el juez federal Ariel Lijo ordenó una serie de medidas de prueba para investigar la compra de decenas de aviones y helicópteros, privados y oficiales, con el visto bueno del Banco Central, que autoriza el giro de los fondos al exterior al dólar oficial. La investigación había arrancado en la Fiscalía de Guillermo Marijuán, que ya recolectó varios informes oficiales, pero luego se sumó su colega Eduardo Taiano y el juez Lijo a partir de una denuncia puntual.

La hipótesis inicial es que en algunas de esas compras hubo sobrefacturación, especialmente en las de mayor valor. “La maniobra empieza en el exterior. El comprador pide una factura con un precio más alto del real. Con eso, las empresas solicitan la autorización al Banco Central para comprar al dólar oficial y luego se concreta la transferencia. Cuando llega el avión al país, no se controla en la Aduana y termina siendo un negocio redondo”, explicó un empresario aeronáutico.

El juez Lijo firmó órdenes de presentación -el paso previo a un allanamiento- dirigidas a la Inspección General de Justicia (IGJ), Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Dirección General de Aduanas, Banco Central de la República Argentina (BCRA), Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), y a la Secretaría de Industria Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Había una lista de compras dudosas, y en la lista estaba el avioncito de Jalil. Pero hasta ahora no pasó nada (nunca pasa nada), y Jalil estaría envalentonado para comprar otro avión, supuestamente para destinarlo “al interior”.

¿Hace falta otro avión, o será una pequeña excusa para mover dólares?

El catucho 

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