En un clima cada vez más tenso dentro del Gobierno, el presidente Javier Milei mantuvo este miércoles una reunión con su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Quinta de Olivos. El encuentro se dio pocas horas después de que el funcionario suspendiera la conferencia de prensa que tenía prevista, un gesto que alimentó aún más las especulaciones sobre su futuro.
Adorni atraviesa su momento más delicado desde que asumió. Las denuncias por presunto enriquecimiento ilícito y otras irregularidades avanzan en la Justicia, mientras su imagen pública se deteriora con rapidez. En la Casa Rosada preocupa no solo el impacto del escándalo en la gestión, sino también el desgaste que pueda trasladarse al propio Presidente, que hasta ahora lo sostuvo sin matices.
Desde el entorno de Milei insisten en que se trata de una “operación política” impulsada por sectores del periodismo. Sin embargo, en paralelo, las investigaciones judiciales siguen sumando elementos que ponen bajo la lupa el patrimonio del exvocero: propiedades no declaradas, movimientos financieros poco claros y viajes en vuelos privados costeados por empresarios con contratos estatales figuran entre los puntos que se analizan.
Uno de los episodios más recientes que encendió las alarmas fue la compra del departamento donde vive actualmente, en el barrio porteño de Caballito. Según trascendió, la operación se habría concretado mediante un préstamo de 200 mil dólares otorgado por las propias vendedoras del inmueble, dos jubiladas que, al ser consultadas, aseguraron no conocer a Adorni ni tener relación previa con él.
Mientras el frente judicial se complica y crece la presión mediática, el Gobierno mantiene públicamente su respaldo. No obstante, en los pasillos oficiales ya circulan con más fuerza las versiones sobre una posible salida del jefe de Gabinete.





