Lo que para los vecinos de los barrios Portal II y La Esperanza parecía ser un movimiento cotidiano, escondía en realidad el engranaje de una aceitada organización dedicada al comercio de drogas. En una serie de irrupciones simultáneas que quebraron la calma del sector Norte, efectivos de la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia lograron desarticular varios puntos de venta, dejando como saldo cuatro personas vinculadas a la causa y un secuestro de bienes que evidencia el alto rédito económico de la actividad ilícita.
Al ingresar a las viviendas, los investigadores no solo se toparon con sustancias prohibidas, sino con una suma de dinero que superó cualquier previsión para un operativo de narcomenudeo. Entre fajos de billetes ocultos, se contabilizaron exactamente $27.913.800 y 1.000 dólares en efectivo. Esta montaña de billetes convivía con una logística de seguridad y transporte que incluía un Peugeot 208, un Chevrolet Meriva y una camioneta Ford Ranger, además de un sistema de vigilancia con cámaras y dispositivos de almacenamiento de video que monitoreaban cada movimiento en las inmediaciones.

La peligrosidad de la banda también quedó reflejada en el hallazgo de una pistola Bersa Thunder calibre 9 mm, con su cargador completo de 12 cartuchos, sumada a municiones de escopeta calibre 16 mm. En cuanto a la droga, las pruebas de campo confirmaron la presencia de más de medio kilo de cocaína compactada, envoltorios de marihuana y dosis de pasta base, elementos que eran fraccionados con la ayuda de tres balanzas de precisión encontradas en el lugar.
El operativo culminó con la detención de dos hombres de 33 y 34 años, junto a una mujer de 31, quienes fueron trasladados a las dependencias policiales a la espera de ser indagados por el Juzgado Federal. En tanto, una joven de 29 años fue notificada de la causa y quedó supeditada a la investigación. Con el secuestro de nueve teléfonos celulares y una tablet, la Justicia busca ahora determinar las ramificaciones de esta banda que, bajo la fachada de un barrio residencial, movía fortunas al amparo de la ilegalidad.





