Los desastres naturales generan pérdidas económicas de hasta 850.000 millones de dólares por año a nivel mundial, según estimaciones internacionales. La cifra representa el 14% del crecimiento económico global y supera el Producto Bruto Interno de países en desarrollo como Argentina.
Las pérdidas son consecuencia de fenómenos como huracanes, sequías, olas de calor extremo, incendios y terremotos de gran magnitud. Además de las víctimas, estos eventos provocan importantes daños en infraestructura, redes de energía, rutas, puertos y zonas agrícolas.
Ante este escenario, la Coalición para la Infraestructura Resiliente ante Desastres, impulsada desde India, busca coordinar estrategias para mejorar la prevención y el financiamiento frente a este tipo de emergencias.
Argentina forma parte de esta alianza internacional, integrada por más de 70 países, pero actualmente no tiene proyectos activos con el organismo. Según representantes de la entidad, la reactivación de los planes de asistencia técnica dependerá del interés del Gobierno de Javier Milei en proteger la estructura productiva del país.
En cambio, otros países de América Latina, como Chile, trabajan junto a la coalición en el mapeo de sus redes energéticas para prevenir posibles colapsos durante catástrofes.
El organismo también señaló que su trabajo busca fortalecer las capacidades de los países tanto para prepararse antes de una emergencia como para afrontar la reconstrucción después de los daños.
El aumento de fenómenos extremos, como las olas de calor que superan los 50 grados y los aludes, plantea nuevos desafíos para los Estados.





