El caso de Agostina Páez, la abogada argentina acusada de injuria racial en Brasil, volvió a quedar en el centro de la escena luego de que se difundiera un video protagonizado por su padre, Mariano Páez, en el que aparece realizando gestos de connotación racista en un bar de Santiago del Estero. La repercusión fue inmediata y desde Brasil ya hubo una fuerte reacción por parte de la representación legal de los trabajadores que denunciaron a la joven en Río de Janeiro.
La abogada Tamara Fejolo, quien representa a los empleados del restaurante de Ipanema que fueron agredidos por Agostina Páez, calificó la conducta del padre como “inaceptable” y aseguró que los damnificados recibieron el video con “profunda indignación”. Según explicó, si bien Mariano Páez no forma parte formal del expediente, la viralización de esas imágenes podría tener un efecto negativo sobre el desarrollo del caso y sobre la imagen que la defensa intenta sostener en la Justicia brasileña.
El episodio reavivó la polémica en torno a una causa que ya había generado fuerte repercusión internacional. Agostina Páez fue denunciada en Brasil luego de un incidente ocurrido en un restaurante de Ipanema, en Río de Janeiro, donde fue acusada de realizar expresiones y gestos discriminatorios contra empleados del lugar. En los últimos días, la joven había sido autorizada por la Justicia brasileña a regresar a la Argentina mientras continúa vinculada al proceso.
En paralelo, también se conoció la postura de Carla Junqueira, abogada de Agostina Páez, quien advirtió que desde un punto de vista estrictamente jurídico el video del padre no debería modificar la situación procesal de su defendida, ya que se trata de la conducta de un tercero. Sin embargo, reconoció que la exposición mediática y la presión social pueden influir en el clima general del caso, especialmente en una causa de alta sensibilidad pública en Brasil.
De acuerdo con lo trascendido, uno de los principales temores es que el nuevo escándalo vuelva a tensar el escenario judicial y complique la estrategia de la defensa, en un expediente que ya estuvo marcado por la repercusión pública. La preocupación pasa no solo por la reacción social en Brasil, sino también por la posibilidad de que la Fiscalía o la primera instancia judicial adopten una postura más rígida frente a la acusada como consecuencia del impacto mediático.




