Las movilizaciones de maestros y maestras catamarqueños, que sostienen un plan de lucha con marchas masivas, cortes y reclamos de un salario justo, están creciendo día a día ante un gobierno que no reacciona, y que sólo atina a pedir a sus medios amigos que invisibilicen o minimicen las coberturas.
Mientras otros dedicaron su semana a compartir cócteles en Nueva York y brindar con banqueros estadounidenses, acá se ve una expresión de hartazgo más que llamativa, donde los trabajadores rechazan aumentos en negro o mejoras salariales ofrecidas con gotero.
Era algo que se venía olfateando, porque muchos maestros están cobrando sueldos iniciales de 500.000 o 600.000 pesos, y se cansaron de pedir préstamos y no tener para vivir: piden un salario mínimo de 1.300.000 pesos, en una cruzada que mueve muchísima gente en Capital, pero también en departamentos del interior donde se replican los reclamos.
La gente está cansada de bonos en negro que le roban su dinero, porque son parches para hoy y hambre para mañana, y en cada protesta denuncian la falta de presupuesto, los problemas de infraestructura y la inestabilidad.
No hay respuesta en el gobierno, que lo único que hace es mandar a los docentes bajo la alfombra tratando de que no tenga eco lo que hacen, lo que está generando una situación muy poco común, y es que las movilizaciones docentes de Catamarca tienen una repercusión más grande a nivel nacional que en esta provincia, donde se aplica el silenciador mediático.
Todo esto pasa mientras el peronista o libertario Jalil cierra filas con Javier Milei y manda a votarle las leyes allá en Buenos Aires, mientras acá se queja de la poca recaudación y la baja de la coparticipación.
Las marchas docentes son cada vez más grandes, y ya se confirmó que el viernes habrá otra, una escalada que también deja contra las cuerdas a la mayoría de los gremios tradicionales, que perdieron representatividad y confianza.
Se pueden sumar jubilados, se pueden sumar policías. Algo está germinando en la calle y el gobierno no le encuentra la vuelta, porque su único reflejo es pedir que no se muestre lo que pasa.
Muchachos, si se acercan a la plaza se van a dar cuenta de que esa estrategia no está funcionando.





