La causa por el fentanilo contaminado en Argentina sumó un nuevo capítulo judicial con la confirmación de las audiencias indagatorias para los acusados, en el marco de una investigación que ya registra al menos 111 muertes vinculadas al uso del medicamento adulterado.
El expediente está a cargo del juez federal Ernesto Kreplak, quien decidió avanzar con una nueva ronda de indagatorias tras la ampliación del número de víctimas. En un principio, la causa se sostenía sobre unas 20 muertes, pero con el avance de las pericias médicas y el análisis de historias clínicas, la cifra se elevó de manera significativa.
Las audiencias apuntan a los principales responsables de los laboratorios involucrados, entre ellos directivos de HLB Pharma y Laboratorio Ramallo, señalados como productores de los lotes contaminados. La investigación busca determinar el grado de responsabilidad penal en la fabricación y distribución del opioide.
Según los peritajes realizados por el Cuerpo Médico Forense, el fentanilo administrado en distintos centros de salud habría estado contaminado con bacterias, lo que provocó infecciones graves y, en muchos casos, la muerte de pacientes que se encontraban internados por otras patologías.
Además de las víctimas fatales, la causa incluye decenas de personas que sobrevivieron pero quedaron con secuelas, lo que amplía el alcance del daño sanitario investigado.
El caso es considerado por la Justicia como una de las mayores tragedias sanitarias en la historia reciente del país, no solo por la cantidad de fallecidos, sino también por las fallas estructurales detectadas en los controles sobre la producción de medicamentos.
Las indagatorias serán clave para definir la situación procesal de los acusados y podrían derivar en imputaciones más graves, con penas que, según fuentes judiciales, podrían ir de los 10 a los 25 años de prisión en caso de comprobarse responsabilidades directas.
La investigación también pone el foco en posibles irregularidades en los mecanismos de control sanitario, ya que los lotes contaminados llegaron a ser distribuidos en distintos centros médicos del país antes de ser retirados del mercado.





