La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años fallecido en Comodoro Rivadavia, dio un giro clave luego de que la fiscalía confirmara que el caso se analiza como un posible homicidio.
Los fiscales Facundo Oribones y Cristian Olazábal señalaron en conferencia de prensa que, si bien aún no hay imputados, la causa dejó de ser considerada una muerte natural y pasó a investigarse bajo la hipótesis de un hecho violento.
El cambio en la investigación se produjo tras los primeros resultados de la autopsia, que detectaron lesiones internas en el cráneo del menor. Estos traumatismos no eran visibles a simple vista y habrían sido recientes, lo que generó sospechas sobre las circunstancias del fallecimiento.
“No tenemos todavía una mecánica de cómo ha ocurrido”, explicaron desde la fiscalía, al tiempo que remarcaron que no se descarta ninguna línea investigativa.
En este contexto, la causa fue caratulada como “muerte dudosa potencialmente ilícita”, una figura que permite avanzar en distintas hipótesis mientras se esperan estudios complementarios, como los análisis histopatológicos que podrían determinar con mayor precisión la causa de muerte.
Si bien no hay detenidos, los investigadores confirmaron que la madre del niño y su pareja se encuentran bajo sospecha y a disposición de la Justicia, mientras se analizan sus declaraciones y el entorno en el que vivía el menor.
El caso se remonta al 5 de abril, cuando el niño fue trasladado de urgencia a un hospital tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, la autopsia modificó el rumbo de la investigación al revelar indicios de violencia, lo que derivó en una serie de medidas judiciales como allanamientos, secuestro de celulares y toma de testimonios.
A medida que avanza la causa, la Justicia busca reconstruir qué ocurrió en las horas previas a la muerte del menor y determinar si se trató de un homicidio doloso o de otra figura penal, como abandono de persona seguido de muerte.





