La justicia social emociona, y es hermoso cuando las entidades públicas le tienden la mano a quienes más lo necesitan.
Es el caso de la diputada nacional libertaria Fernanda Ávila, del bloque Elijo Efectivo, quien se sumó a los acomodos del Banco Nación para embolsar una ayudita económica.
Claro, quién más que ella lo necesita, cuando debe pucherear y no llega a fin de mes, con la miseria de sueldo de 6 millones de pesos al mes, 78 millones al año sin contar adicionales por desarraigo, viáticos, empleados, etc.
La pobre Ávila el día 15 de cada mes ya está anotando en la libreta del almacén para comprar algo de arroz, porque la heroína de origen peronista viene batallando hace rato con trabajos precarios, como ser ministra de Minería de Catamarca o secretaria de Minería de la Nación, carguitos prácticamente ad honorem con los que tiene que arreglárselas como puede para subsistir.
Ahora, con su humilde banca en el Congreso de la Nación, apenas si le alcanza para cargar la SUBE, pero por suerte el Banco Nación le tendió una manito.
La catamarqueña, férrea defensora de Javier Milei, escuchó que estaban repartiendo préstamos y créditos para libertarios y se anotó en la fila. Como corresponde, ¿o acaso no acompaña a los libertarios en los quórums y las votaciones?
Y tuvo suerte, y se embolsó 140 millones de pesos ($140.624.000 según el sitio Parlamentario.com), como un pequeño aporte a su castigada economía familiar.
140 palos, poco y nada, apenas algo más de 100.000 dólares, un vueltito nomás como para comprar una buena rosca de pascua y el martes a pelearla otra vez.
Al menos genera alegría que se cumpla el “sentido social” en los créditos del Banco de la Nación Argentina, una entidad sostenida por el Estado, por todos los argentinos, que apunta a su rol como banca pública para facilitar el acceso al financiamiento a los más débiles, sectores que el mercado privado suele excluir, como monotributistas, jubilados, microemprendedores y trabajadores de ingresos bajos, gente humilde como nuestra legisladora nacional.
Pucha si dan ganas de gritar… ¡Viva la Justicia Social carajo!
Bien por ti Fernandita, y ya sabes cómo votar la próxima sesión. Tenés 140 millones de razones para no equivocarte.





