“Que venga a la plaza y nos escuche”: trapitos rechazan el proyecto de Diego Figueroa

Trabajadores informales que se desempeñan como cuidacoches, en el Paseo de la Fe y la Plaza 25 de Mayo manifestaron su preocupación y rechazo al proyecto impulsado por el concejal Diego Figueroa, que propone restringir la circulación de vendedores ambulantes y personas en situación de calle en las inmediaciones de bares.

Alejandro René Gin, quien trabaja como “trapito” desde hace años en la zona céntrica, cuestionó la iniciativa y aseguró que el edil “no conoce la realidad” de quienes viven de esta actividad.

“El proyecto para mí es malo, porque no nos conoce a nosotros. Nunca ha venido a hablar con nosotros y prácticamente tenemos años en la plaza”, expresó.

Gin remarcó que su trabajo es su único sustento y que lo realiza de manera honesta. “Gracias a Dios no tengo mala vida, no ando en cosas malas ni con drogas. Vengo todos los días a la plaza para darle de comer a mis hijos”, sostuvo.

En ese sentido, también aclaró que no está de acuerdo con que menores de edad pidan dinero en la vía pública. “Nunca me gustó que vayan los menores a pedir”, afirmó, marcando una diferencia dentro de la propia actividad.

Sobre la relación con los conductores, el trabajador indicó que hay situaciones diversas. “Hay casos y casos. Muchas veces la gente responde bien, otras no. Pero uno pregunta de buena manera. Si no me dan, no pasa nada, igual seguimos adelante”, explicó.

Además, aseguró que en su momento gestionaron permisos para poder trabajar en el lugar. “Gracias a Dios nos siguen dejando trabajar”, dijo con respecto a la respuesta de la Secretaría de Protección Ciudadana que conduce Mariela Romero y el intendente Gustavo Saadi, a pesar de que la actividad no está regulada.

Por último, Gin se mostró dispuesto a dialogar directamente con el concejal autor del proyecto:

“Me gustaría hablarle de frente, decirle lo que pensamos. Él tiene que venir acá a la plaza y escuchar a la gente”.

El proyecto generó polémica en distintos sectores, ya que pone en debate no solo la regulación del espacio público, sino también la situación social y laboral de quienes dependen de estas actividades para subsistir. Mientras tanto, los trabajadores piden ser escuchados antes de que se avance con cualquier medida.