Un relojito

Con un timing infalible, los muchachos ya se preparan para hacer lo que mejor saben; exigir espacios y acaparar candidaturas. Para la generalidad de los mortales, la cuestión electoral no está en agenda. Pero esta especie, que solo sabe vivir de la política, tiene desarrollado un instinto de supervivencia que le indica con asombrosa precisión cuándo empezar a marcar la cancha.

 

Hace unos días se reunieron en Huillapima dirigentes y militantes de un espacio autodenominado “Bases Peronistas”, inaugurando oficialmente la temporada de la pechadera.

 

Con el intendente local Omar Soria como huésped y unos 500 militantes (número incomprobable sólo atestiguado por la gacetilla del sector) tuvieron “un encuentro que marca el inicio de una etapa de organización y construcción política en el territorio”. Es decir, empezar a patalear para asegurarse una tajada.

 

Invitado especial de la velada y orador estrella, el intendente de Recreo, Lula Polti dejó en su alocución pistas (más que obvias) de sus aspiraciones y postura: ellos son los jefes territoriales y van a exigir que se les consulte en la selección de candidatos.

 

Con tono de catedrático en clase magistral, Polti se usó de ejemplo de cómo hay que “imponerse” y acaparar espacios electivos. Y, cuál pergamino que certifica de su capacidad, exhibió a la senadora departamental, quién llegó a la banca tras una indisimulada maniobra electoral.

 

Sobreactuando solemnidad, el patrón lapaceño arengó a los intendentes y sus militantes a reclamar lo que les corresponde por “romperse el alma” en sus gestiones y hacerse escuchar. “Que de una vez por todas nos abran las puertas y nos empiecen a escuchar”, reclamó con aspamento.

 

Sin nombres, sin alusiones explícitas, pero con destinatarios muy claro, el mensaje fue para los que “cuando necesitan o quieren ser gobernador o vicegobernador o lo que quieran ser” los buscan para que “pongan la cara y salgan”.

 

“Acompáñenos”, concluyó su mensaje a la dirigencia, dándole sentido a toda la reunión. Los muchachos ya se preparan para marzo. Hay que agrupar la tropa y prepararse para dar pelea. Porque la repartija es salvaje y el que no se abre camino a los codazos se queda mirando y sin porción. Los muchachos lo saben. Su sexto sentido de angurria por los cargos ya les marca que es momento de meter el cuerpo. Y ese instinto nunca les falla. Son un relojito.