Tiroteo en escuela de Santa Fe: investigan vínculos del atacante con subculturas digitales que exaltan la violencia

El Gobierno nacional puso el foco en las llamadas “subculturas digitales” tras el tiroteo ocurrido en la Escuela Normal Superior N° 40 “Mariano Moreno”, en San Cristóbal, Santa Fe, donde un estudiante mató a una persona e hirió a otras ocho con una escopeta.

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, encabezó una conferencia de prensa junto al gobernador Maximiliano Pullaro y aseguró que el caso “no es un hecho aislado” ni responde únicamente a situaciones de bullying. Según explicó, la investigación apunta a comunidades virtuales en las que jóvenes analizan y hasta idealizan asesinatos masivos, conocidas como “True Crime Community” (TCC).

“Estamos viendo la presencia de subculturas digitales con pautas de conducta misantrópicas, donde se admira la violencia y se estudian este tipo de ataques”, sostuvo la funcionaria. En esa línea, indicó que en los últimos dos años se detectaron unos 15 casos similares en el país, mientras que otros cuatro permanecen bajo análisis conjunto entre la Policía Federal y organismos internacionales.

Pullaro, por su parte, señaló que en un primer momento se barajaron hipótesis vinculadas a un brote psicótico o a situaciones de acoso escolar. Sin embargo, el avance de la investigación, especialmente a partir de evidencia digital, permitió identificar vínculos con estos grupos en línea. “Esto cambia el enfoque, porque ya no se trata solo de lo que ocurre dentro de una escuela o una comunidad, sino de una pertenencia a una subcultura internacional”, afirmó.

El jefe de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal detalló que el caso se reconstruyó a partir de un relevamiento de redes sociales, allanamientos en el domicilio del agresor y el análisis forense de su teléfono celular. Ese trabajo permitió detectar a otro menor, señalado como colaborador cercano, que ya fue detenido.

De acuerdo con los investigadores, estas comunidades suelen girar en torno al análisis de crímenes reales y la fascinación por autores de ataques armados. Su origen, explicaron, se remonta a la masacre de la escuela secundaria de Columbine, en Estados Unidos, en 1999, un hecho que marcó un antes y un después en este tipo de fenómenos.