Familiares de argentinos presos por razones políticas en Venezuela recurrieron este viernes al Vaticano en busca de una mediación que ayude a destrabar las excarcelaciones anunciadas por el régimen chavista, que —según denuncian— avanzan sin plazos definidos ni información oficial.
El planteo se realizó en la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, donde fueron recibidos por monseñor Daniele Liessi. Allí entregaron una carta dirigida al papa León XIV y al secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, con un pedido concreto de intervención de la Santa Sede.
La presentación estuvo encabezada por María Alexandra Gómez y Virginia Rivero, esposas del gendarme Nahuel Gallo y del abogado Germán Giuliani, respectivamente. En la misiva también se incluyó la situación del empresario gastronómico argentino-venezolano Roberto Baldo, privado de la libertad desde fines de 2024.
En el texto, los familiares apelaron “a la sensibilidad humanitaria y al compromiso permanente del Vaticano con la defensa de la dignidad humana, la libertad y los derechos fundamentales”, y reclamaron gestiones urgentes para garantizar la integridad física y psicológica de los detenidos.
“La Iglesia católica no puede ser tibia. Necesitamos que esté del lado de las víctimas y alce la voz en defensa de los derechos humanos. En Venezuela todavía hay más de 900 personas secuestradas y su libertad debe convertirse en un clamor mundial”, expresó Gómez. Rivero, en tanto, advirtió: “Hace dos semanas prometieron liberaciones y todo avanza a cuentagotas, sometiendo a las familias a una incertidumbre permanente”.
De acuerdo con organizaciones no gubernamentales y sectores de la oposición venezolana, desde principios de enero se registraron entre 154 y 170 excarcelaciones de presos políticos, una cifra sensiblemente menor a la difundida por las autoridades. Según esas mismas fuentes, Gallo estaría detenido en El Rodeo 1; Giuliani, en Yare 2; y Baldo, en Yare 3, donde enfrenta además problemas de salud. Días atrás se confirmó la liberación del argentino-israelí Yakoov Harari, quien también había permanecido en El Rodeo 1.





