Los gremios docentes lanzaron un paro para el 16 de marzo en reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento y la convocatoria a paritarias y amenazaron con hacerlo por tiempo indeterminado. Los rectores, en tanto, advierten que será un cuatrimestre “crítico”.
“No volvemos a las aulas hasta que nos paguen el 51% que nos deben y que se cumpla la ley vigente”, advirtieron desde la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires. La medida de fuerza incluirá paros, movilizaciones y clases públicas destinadas a difundir el conflicto.
Desde el Frente Sindical de Universidades Nacionales (CONADU) anunciaron que realizarán un paro nacional del 16 al 22 de marzo. “La contundencia de las medidas responde a la conjunción de una situación salarial insostenible para la docencia universitaria”, justificaron.
Ley de Financiamiento Universitario
Tras el revés judicial, el Gobierno envió una nueva iniciativa al Congreso que modifica la actual Ley de Financiamiento Universitario.
A principios de febrero, las autoridades nacionales se reunieron con el vicepresidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, y otros directivos de estudio. En dicho encuentro, el Ejecutivo planteó la intención de modificar la ley, pero los rectores aseguran que la iniciativa oficial establece “actualizaciones mínimas” en las partidas y desvirtúa el espíritu de la norma original.
El proyecto de ley que envió el Gobierno al Congreso busca aplicar cambios de la ley vigente. La modificación más importante refiere al pago de los salarios de docentes y no docentes universitarios.
La norma actual obliga al Estado a reconocer la pérdida que tuvieron por efecto de la inflación desde el 1° de diciembre de 2023. Mientras que la nueva iniciativa de la administración libertaria solo propone reconocer la pérdida salarial de 2025.
“Si el gobierno nacional avanza en el intento de reformar la ley, nos asomamos hacia un horizonte de posible paro por tiempo indeterminado. La falta de responsabilidad del Estado nacional es imperdonable. El malestar de la docencia es muy grande”.





