El Gobierno sigue de cerca el impacto económico de la guerra en Medio Oriente, no solo por su efecto sobre los precios internos, sino también por la posibilidad de que el conflicto termine favoreciendo a la Argentina como proveedor de energía y productos agropecuarios. En ese escenario, la suba del petróleo por encima de los US$100 por barril y el avance de la soja a máximos de los últimos 28 meses abrieron una proyección optimista para el ingreso de divisas.
Según la publicación, si estos valores internacionales se sostienen, el país podría sumar hasta US$8000 millones extra a sus reservas a partir de mayores exportaciones. La mejora se explica por el efecto combinado del repunte de la oleaginosa y del fuerte encarecimiento del crudo, en un contexto donde el Ejecutivo ya venía proyectando un crecimiento de las ventas externas del agro y de la energía.
En el caso de la soja, la nota señala que el grano superó los US$450 por tonelada en el mercado internacional, un nivel que no se registraba desde noviembre de 2023. Solo por efecto precio, la cosecha local podría revalorizarse en unos US$2000 millones si esa cotización se mantiene. En enero, se estimaba una producción de 47 millones de toneladas con un valor de US$19.541 millones, pero ahora la proyección subió a 48 millones de toneladas, lo que llevaría el total a US$21.600 millones.
El sector energético aparece como el principal motor del ingreso adicional. El Gobierno había proyectado exportaciones de petróleo y gas por US$10.000 millones tomando como referencia un barril a US$60. Sin embargo, con el crudo por encima de los US$100 y con cerca del 80% de las exportaciones energéticas argentinas vinculadas al petróleo, el salto en la cotización internacional podría aportar alrededor de US$6000 millones adicionales si se mantienen los volúmenes exportados de 2025.
La publicación remarca que la expansión de Vaca Muerta es el factor central detrás de ese potencial crecimiento. En 2025, el sector petrolero argentino totalizó exportaciones por US$11.772 millones, en un proceso que permitió revertir el déficit energético y consolidar al país como un jugador cada vez más relevante en el mercado regional.
Antes de la escalada bélica en Medio Oriente, las proyecciones oficiales ya contemplaban una mejora sostenida para energía y minería. Según esos cálculos, la balanza combinada de ambos sectores crecería 33% en 2026 hasta los US$16.000 millones y avanzaría a US$21.000 millones en 2027. Luego, con el inicio de exportaciones de gas por barco, las previsiones oficiales apuntan a US$25.000 millones en 2028, US$32.000 millones en 2029 y un sendero ascendente que podría alcanzar US$75.000 millones en 2035.





