Crece el endeudamiento cotidiano y hasta el 40% del sueldo se destina a pagar la tarjeta

Según la encuesta callejera de TN, entre el 30% y el 40% de los ingresos mensuales se destinan a pagar la tarjeta de crédito.

El fenómeno no es menor. Los últimos informes de Pagos Minoristas que elabora el Banco Central confirman que el uso del crédito se disparó durante 2025, hasta casi igualar —y en algunos meses superar— al de las tarjetas de débito.

En concreto, en abril, mayo y agosto, las operaciones con crédito superaron a las de débito, una tendencia inédita en los registros recientes.

El crédito empieza a ganarle terreno al débito

Los números son claros: en agosto, hubo 180,4 millones de operaciones con crédito contra 178 millones con débito. En monto, la diferencia es aún mayor: $9,4 billones contra $4,7 billones.

En términos históricos, el cambio también es evidente: mientras en 2022 el crédito representaba apenas el 13,3% de las operaciones, en 2025 ya explica el 46,2% del total.

El Índice Payway del tercer trimestre de 2025 muestra que las transacciones con tarjeta de débito cayeron 1,9% respecto al trimestre anterior y 20,5% interanual, mientras que las de crédito se mantuvieron estables (-0,25%) pero crecieron 2,4% en relación al año pasado.

En otras palabras, las familias usan menos la tarjeta de débito (lo que refleja menor liquidez) y sostienen o aumentan el uso del crédito.

¿Se puede salir del círculo?

Los especialistas coinciden en que el desafío hacia adelante será reducir el peso del endeudamiento de corto plazo sin golpear el consumo.

Sin embargo, ese escenario dependerá de dos factores: la evolución de las tasas y la estabilidad de precios. Si las cuotas dejan de ser una trampa, las familias podrán volver a planificar; si no, seguirán corriendo detrás del resumen.

En síntesis, el auge del crédito no necesariamente implica un boom de consumo. Puede ser, como advierten los economistas, un reflejo del agotamiento financiero de los hogares. El plástico se convirtió en un amortiguador frente a la caída del ingreso real, pero también en una carga que compromete buena parte del salario futuro.