¡Amigacho!

Dice Edgar Bacchiani que un amigo le va a prestar un millón de dólares por día durante casi dos meses, y que va a usar esa plata para pagar lo que debe, pero que sí o sí necesita salir de la cárcel y volver a su casa para poder cumplir. Ni a la autora de Harry Potter la imaginación le permitió llegar a tanto.

Claro, a todos les gusta la idea. ¿Por qué? Porque la gente quiere cobrar, quiere recuperar su plata como sea y de donde sea. Y si el Pelado dice las palabras mágicas “Voy a pagar”, todos se entusiasman.

Pero es muy loco todo. ¿De dónde sale un millón de dólares por día? ¿Quién es ese amigo? ¿Es plata declarada? ¿Cómo se pueden hacer semejantes transacciones? ¿Alguien pregunta cómo se generó esa plata, quién tiene esa disponibilidad, etc., etc.?

¿Es un amigo de verdad o es la que Bacchiani tiene guardada y la empieza a sacar porque se le complicó el panorama?

¿Los jueces lo van a dejar salir porque dijo que va a hacer lo mismo que la vez anterior también dijo que iba a hacer y al final no hizo aunque lo dejaron salir?

Es todo muy raro.

Nosotros queremos un amigo como los de Bacchiani. Con nuestros amigos nos hablamos por WhatsApp porque si nos juntamos nadie quiere pagar la cerveza. Este presta un millón de los verdes por día. ¿En qué momento acordó eso Bacchiani? ¿Habrá sido por WhastAspp también, desde la cárcel?

 

– Che, ¿me bancás un millón de dólares por día durante 50 días? Acordate que yo te hice un favor la otra vez…

– Si Edgar, yo te presto.

– Dale, quedamos así.

 

¿Qué favor le hizo antes? ¿Le donó un riñón, un pulmón, las córneas y media médula espinal?

¿Será Cositorto el amigo? ¿Será Bulacio? ¿Tanto multimillonario hay en Catamarca?

Viene tan torcida la mano que esta vez ni la Justicia se dejó llevar por los cantos de sirena. Porque Bacchiani había hecho la propuesta para empezar a pagar este lunes, pero es lunes y (al menos mientras escribimos) sigue guardado.

Parece que por fin empezaron a dudar de lo que dice. Aunque e Pelado hace escuela: Cristian Rojo de Callvu ya hace lo mismo que él: “Voy a pagar pero desde mi casa”. Todos quieren la domiciliaria.

¿Qué dirá Bulacio hoy? ¿Qué va a pagar pero desde la casa? Esta es una historia de locos… pero pasan los meses y el poncho no aparece.

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