El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar la tensión política en Washington al amenazar con enviar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a los aeropuertos del país si los demócratas no destraban el financiamiento de seguridad en medio del cierre parcial del Gobierno federal. La advertencia se produjo en el marco de la disputa por el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que mantiene sin resolución un conflicto clave para el funcionamiento de la administración estadounidense.
Según trascendió, el punto crítico del conflicto es el financiamiento de la Autoridad de Seguridad en el Transporte (TSA), el organismo encargado de los controles aeroportuarios. La falta de acuerdo en el Congreso ya comenzó a generar complicaciones operativas: miles de empleados continúan trabajando sin cobrar, aumentó el ausentismo y se profundizaron las demoras en distintas terminales aéreas del país. Reuters señaló que más del 10% de los agentes de la TSA se reportaron ausentes y que más de 400 trabajadores dejaron sus puestos durante la crisis.
En ese contexto, Trump aseguró que, si no hay una salida inmediata, trasladará agentes de ICE para reforzar la seguridad aeroportuaria. Sin embargo, la propuesta generó fuertes críticas porque esos efectivos no están entrenados para cumplir las funciones habituales de control de pasajeros que realiza la TSA. Medios estadounidenses remarcaron que el plan sería, al menos en una primera etapa, utilizar personal migratorio para tareas de apoyo y liberar a los agentes aeroportuarios para funciones más específicas.
La amenaza presidencial fue interpretada por la oposición como una nueva maniobra de presión política. Dirigentes demócratas y organizaciones de derechos civiles cuestionaron la posibilidad de involucrar a ICE en espacios civiles de alta circulación, al considerar que se trataría de una utilización política de una agencia fuertemente asociada a la política migratoria dura del mandatario. También advirtieron sobre el riesgo de convertir los aeropuertos en escenarios de operativos migratorios masivos.
El trasfondo del conflicto está vinculado al paquete presupuestario del DHS, que incluye fondos para ICE y otras áreas de seguridad interna. Los demócratas exigen reformas y mayores controles sobre la actuación de las fuerzas federales, especialmente después de recientes operativos que generaron controversia y denuncias por abusos. En cambio, la Casa Blanca y los republicanos buscan aprobar el financiamiento sin introducir cambios que limiten el margen de acción del Ejecutivo en materia migratoria.





