Vaca Muerta entre la oportunidad histórica y la incertidumbre política

Durante la Argentina Oil & Gas Expo 2025, realizada entre el 7 y el 11 de septiembre en La Rural, Econojournal organizó una edición especial de Dínamo – Charlas de Energía, moderada por Nicolás Gandini, con la participación de Alejandro Bercovich, Cecilia Boufflet, Jairo Straccia y Julieta Rumi. El encuentro giró en torno al impacto de la coyuntura política y económica en el futuro de Vaca Muerta.

Los panelistas coincidieron en que el yacimiento neuquino es clave para la economía argentina, pero enfrenta desafíos estructurales. “Si la política cambiaria es propensa a esfumarte todos los dólares que tenés, Vaca Muerta pasa a ser una anécdota”, advirtió Straccia, mientras Boufflet subrayó que “un empleado textil del conurbano bonaerense no puede transformarse en proveedor de viandas de Vaca Muerta por obra del mercado”.

Bercovich, por su parte, vinculó la reciente derrota electoral del Gobierno con un modelo económico que “despojó abruptamente al conurbano de su industria y al interior bonaerense de su agro para poner la economía al servicio de enclaves productivos”. Rumi sumó que la desconexión presidencial frente a temas sensibles como los sobornos genera mayor desconfianza social.

El debate también expuso la contradicción entre el enorme potencial inversor y la fragilidad política. Mientras se proyectan escenarios de inversión que van desde 2.000 hasta 38.000 millones de dólares hacia 2032, Bercovich advirtió que las multinacionales han preferido retirarse en lugar de liderar el proceso. Straccia recordó que, pese a las turbulencias de la última década, Vaca Muerta nunca dejó de incrementar su producción, aunque “todo parece atado con alambre” por la falta de infraestructura adecuada.

Otro eje fue el rol del sector petrolero frente al Gobierno nacional. “Los empresarios petroleros fueron el grupo de poder que más lo apoyó, pero habrá que ver qué ocurre si dejan de ver autoridad política en Milei”, señaló Straccia. Bercovich destacó el pragmatismo de las compañías, habituadas a operar en contextos de crisis extremas, lo que les permitió anticipar el “terremoto político” del último domingo.